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Recientemente escribí un artículo sobre el Bosón de Higgs, BH, que acaba de ser detectado en el instituto CERN. El BH es conocido popularmente como “la partícula de Dios” porque los medios difundieron esa expresión, utilizada por Leon Lederman en un libro de su autoría. Ese apodo fue utilizado por razones comerciales, ya que Lederman es ateo; el BH no tiene nada que ver con Dios.

Un lector hizo estos comentarios: “El diseño mismo de las partículas fundamentales les grita a los científicos que detrás de todo eso existe el mayor científico, un diseñador que no quieren ver: Dios el creador del Universo…”. “La materia y la energía se rigen por leyes específicas, muchas de ellas todavía no descubiertas. ¿Acaso eso no les grita que hay un legislador?”. “Pregúntese cómo se formó el Universo, o qué lo indujo a formarse solo… tuvo que ser la mano de Dios. No hay tal casualidad en la formación del Universo”.

Parecen razonables los comentarios del lector. Pareciera que la respuesta obvia a la pregunta de quién creó el Universo fuera: “¡Fue Dios, estúpido!”Resulta cómodo conformarse con esa simple respuesta, pero la cosa no es tan sencilla.

Existe consenso entre los físicos sobre que el Universo se inició hace unos 13,700 millones de años en el evento conocido como el Big Bang. Pareciera natural preguntarse quién produjo el Big Bang y qué había antes de él. Sin embargo, el Big Bang no ocurrió en el espacio y en el tiempo sino que el espacio y el tiempo se produjeron en el Big Bang.

Preguntar qué había antes sería como que una hormiga que camina por la superficie de una pelota se preguntara qué hay al final de su recorrido, cuando sabemos que su recorrido no tiene ni principio ni final. Antes del Big Bang no existía el tiempo; la pregunta carece de sentido.

Parece imposible que algo tan complejo como el Universo pudiera haberse creado solo. Sin embargo, si asumiéramos que lo creó un Dios lo único que haríamos es complicar el problema ya que ese Dios tendría que ser aún más complejo que su creación, por lo que tampoco podría haberse creado solo, por casualidad. Sería más razonable, en ese caso, decir que el universo mismo es Dios. El asunto se vuelve pura semántica: daría lo mismo decir “universo” que decir “Dios”, ya que si asumimos de manera arbitraria que el Universo fue creado por un ente, lo único que podríamos afirmar sobre ese ente es precisamente que creó el Universo; absolutamente nada más podríamos afirmar sobre sus atributos.

No tendríamos ninguna base para afirmar que es inteligente, según lo que los humanos entendemos por inteligencia. Hacerlo sería imaginarlo, arbitrariamente, a nuestra imagen y semejanza. Tampoco sabríamos si es consciente o creó el universo sin darse cuenta, de manera natural; no tenemos ninguna idea de esas cosas. Mucho menos podríamos afirmar que ese ente es alguno de los más de 700 dioses que los humanos han adorado; para ello se necesitaría la fe, que no es más que un producto cultural transmitido de generación en generación, como el gusto por la comida y por la música.

No es casualidad que en Nicaragua se adore a Jesucristo, se coma nacatamales y se escuche la marimba, mientras en la India se adora a Krishna, se cocina con curry y se escucha la cítara.

Solemos dar por sentado que lo complejo es creado por alguien, porque así son las cosas al nivel de nuestras experiencias cotidianas. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja de lo que podemos entender basados en ese tipo de experiencias. Hay muchos hechos comprobados que no podemos comprender intuitivamente. Algunos son: el tiempo, el espacio, la masa y la energía no son absolutos, sino que dependen de las condiciones del observador que los mida; un objeto puede estar en dos sitios simultáneamente; la luz se comporta como partícula y también como onda; vemos las radiaciones comprendidas entre el rojo y el violeta, pero no la gran mayoría de las ondas electromagnéticas que van desde las minúsculas ondas gamma hasta las enormes ondas de radio; las especies evolucionan sin que nadie las dirija.

* Ingeniero y músico

pedrocuadra56@yahoo.com.mx