Jorge Eduardo Arellano
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En los estudios realizados sobre el proceso de diferenciación social en el campo nicaragüense, encontramos que la estructura agraria histórica y actual es el principal factor de desigualdad en el campo, fenómeno que se exacerba con los famosos planes de ajuste conocidos como ESAF, implementados a partir de los años 90 con severas repercusiones en el campo.

La transformación agraria emprendida por el sandinismo sacudió radicalmente la estructura de tenencia, redujo sustantivamente el latifundio y la categoría de terrateniente; democratizó el acceso de decenas de miles de familias rurales a la tenencia, con políticas accesorias de crédito, asistencia técnica, capacitación. No obstante, la pérdida electoral del sandinismo provocó un proceso de contrarreforma agraria y de involución en la tenencia, que se combinó con otros factores.

Contrarreforma
Este fenómeno de contrarreforma depende de la nueva correlación de fuerzas de la sociedad. A partir del gobierno de Violeta Barrios surgen diseñadores de políticas agrarias, que no manifiestan interés por definir un marco de política de tierras, pero sí asumen compromisos con sectores desmovilizados de la Resistencia, Gobernación y del Ejército. También compromisos con los antiguos propietarios: permutas, compras forzadas, jugosas indemnizaciones, tráfico de influencia, y una vorágine de corrupción que perdura hasta la actualidad.

Como señala Plinio Sampaio, sociólogo brasileño, los procesos de reforma agraria en América Latina no lograron transformar la problemática de la agricultura bimodal, propia del sector agrícola en nuestros países. Por un lado, un sector moderno con productividad relativamente alta, y por otro lado, un sector tradicional, mayoritario, de pequeña agricultura, con baja productividad y empobrecido.

Comunidad indígena
Las comunidades rurales de San Jacinto, Veracruz, Horconcitos, Guachipilín y Río Grande, conforman los pueblos indígenas de Veracruz del Zapotal, en el municipio de Rivas, con una población total actual de 2 mil 178 habitantes.

Su población presenta rasgos similares: pequeños agricultores de subsistencia, una estructura socio-productiva que limita su inclusión en modelos de desarrollo territorial, problemas de analfabetismo, comercialización, acceso a la tierra, deficiente servicio de salud, y un fuerte sentimiento de identidad étnica.

Nuestro interés en este artículo es presentar el resultado de la discusión con grupos focales de las comunidades señaladas. Dirigentes comunitarios, miembros del Monéxico, productores de pequeñas áreas, de distintas tendencias políticas, socializan la experiencia del proceso de reforma agraria en la comunidad indígena de Veracruz. Sus reflexiones y perspectivas, temores y esperanzas, su valoración retrospectiva y el estado actual de la tenencia agraria en estos pueblos indígenas, fue expresado sin ambages por los participantes en este proceso inicial de sistematización.

Propiedad comunitaria
Hace más de 40 años un conjunto pequeño de familias dominaban las propiedades agrarias bajo el régimen de ley de Comunidad Indígena. Los entrevistados señalan que los distintos gobiernos han respetado el territorio comunitario.

Para que un foráneo intentase comprar, tenía que aceptar los requisitos y estatutos de la comunidad para obtener su ingreso. En 1973, el foráneo pagaba a la comuna un canon anual de 2 a 3 córdobas por manzana, canon que se viene modificando con el tiempo.

La venta de la propiedad era controlada por mecanismos que establecía la comuna. Un elemento importante es que al vender la propiedad a un externo, o a otro comunero, no se le extiende escritura de venta o título individual de la propiedad; sólo recibe una constancia de la Junta Directiva de la comunidad y se inscribe en un libro al nuevo propietario. Existe una escritura de toda la comunidad que sí está inscrita en el Registro de la Propiedad de Rivas. Prácticamente el que compra sólo recibe la posesión y la constancia.

Los pequeños agricultores, para poder sembrar, tenían que rentar a los grandes finqueros como Ana Holmann (San Jacinto) y Juan Salinas (Los Camastros) en el sistema de mano vuelta, o sino, limpiar los potreros, o también dejar el rastrojo para el ganado de los propietarios. En esa época eran grandes extensiones con potreros y bosques.

Época sandinista
La Reforma Agraria sandinista, para beneficiar con tierra a los pueblos comunitarios, afectó a los propietarios rivenses Ana Holmann (Horcones Grandes y San Jacinto), Erasmo Holmann (El Garabato) y Juan Salinas (Los Camastros), con una cantidad aproximada de 2,500 manzanas, para ser distribuidas entre 231 cabezas de familia, con un promedio de 10.8 manzanas por hogar. Los criterios para beneficiar a los comunitarios fueron los aplicados en el país: ser campesino sin tierra, campesino con poca tierra, obreros agrícolas y la disposición a organizarse en cooperativas.

En este proceso se conformaron 10 cooperativas, en su mayoría Colectivo Agrícola Sandinista (CAS). Con el recurso tierra, los comunitarios gozaron también de beneficios como crédito, asistencia técnica, capacitación e insumos.

Es importante señalar que los pequeños agricultores, además de los cultivos anuales (frijol, maíz), realizan en las áreas reformadas pequeñas inversiones en cultivos semi perennes (guineo, plátano), frutales, y muy débilmente, reforestación. En el área pecuaria desarrollan una pequeña ganadería de leche y de pelibuey, construcción de cercas, pozos, piletas, etc.

Período 1990-2006
En el período de doña Violeta se desintegra el movimiento cooperativo por efecto del proceso de contra reforma agraria, impulsado por este gobierno a nivel nacional, proceso que se acentúa con los gobiernos de Alemán y Bolaños. A la par del fenómeno de desarticulación de las cooperativas, los socios quedaron parceleados, pero sin obtener títulos. En algunos casos, como la Cooperativa “Rigoberto López P.”, Nitlapán apoyó el proceso de titulación individual. Actualmente, los tipos de títulos que poseen son de Reforma Agraria, y algunos individuales desmembrados del título común.

En relación al desprendimiento de la tierra, el criterio común de los comunitarios obedece a la asfixia económica por deuda, inseguridad legal, no acceso a crédito, falta de apoyo del gobierno. Estas causales obligaron a los cooperados a deshacerse, en algunos casos del 100% de la tierra, en otros casos menos del 50%, y otros del 50%. La estrategia de algunos productores fue vender una parte para pagar y salvar el resto de la propiedad, que es donde actualmente producen. Está de más decir que la venta de estas propiedades, adquirida por grandes finqueros, fue realizada a precios de “guate mojado”.

La oferta de tierra de reforma agraria es limitada ahora, a pesar de la demanda de finqueros locales con capacidad y de extranjeros que ofrecen precios atractivos. Se barajan precios de cinco a diez mil dólares según la ubicación: lomas, montaña, tierra limpia y plana, con cultivos perennes. Los compradores persiguen fines de explotación agropecuaria y turística.

En la actualidad los conflictos agrarios de linderos entre ex socios se vienen resolviendo en privado, o por la vía pública. Los niveles de violencia que dejaron saldos mortales hace 15 años no se han vuelto a repetir.

Sería interesante estudiar cómo avanza en Nicaragua el proceso de reconcentración de la tierra en los estratos de grandes propietarios, y la atomización de las pequeñas unidades de producción. ¿Qué estrategia de replanteamiento está impulsando el gobierno del FSLN en el nuevo contexto histórico?
El gobierno del FSLN tiene hoy importantes y estratégicos desafíos: dar solución definitiva al tema de la propiedad agraria, resolver compromisos de gobiernos anteriores con sectores desmovilizados, relanzar una reforma agraria en circunstancias radicalmente diferentes, trabajar con el consenso de todos los sectores y apuntalar de una vez por todas al desarrollo rural del país.

*Miembro Unidad Extensión Rural.
EIAG-Rivas.