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El 16 de julio me correspondió presentar en el Paraninfo de la UNAN-León, el libro Literatura oral en Nicaragua, publicado por la Editorial Universitaria de esta ciudad, gracias a la colaboración entre la Universidad de Alcalá y nuestra universidad.

El libro estuvo bajo el cuidado del profesor José Manuel Pedrosa, filólogo y folclorista, (Madrid, 1965), profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá. Contó con la colaboración de Oscar Abenójar, y el prólogo de Carlos Mántica.

La obra, dedicada a la profesora Alma Gladys Corrales y al doctor Edgardo Buitrago, ambos fallecidos y reconocidos talentos de esta ciudad, es fruto de los aportes de los 40 alumnos participantes en la primera Maestría en Lengua y Literatura Hispánica realizada en la UNAN-León con apoyo de la Universidad de Alcalá (2008-2010).

En el prólogo Mántica destaca que es la primera obra en su género y “representa una devolución de las riquezas del pueblo a los intelectuales y estudiosos de Nicaragua”. Para mí León significó siempre lo contrario: el descenso de la “cultura culta” a la cultura popular.

La obra contiene 265 piezas de la tradición oral de Nicaragua; es una selección breve de los trabajos presentados, pero es muy representativa del cuerpo de la literatura oral de la ciudad de León y sus alrededores y de otras ciudades del país, como Chinandega, Boaco y Jinotepe.

En el libro se hallan diversos textos sobre juegos de niños y jóvenes, trabalenguas, canciones, adivinanzas, oraciones, refranes, cuentos, chistes, leyendas sobre mujeres prodigiosas, brujas, monas, micos, ceguas, duendes, etc., interesantes y muy divertidos textos que vendrán a facilitar el trabajo didáctico con los estudiantes de primaria, secundaria y universidad.

Este libro me confirma lo que siempre he pensado de la literatura oral: abre camino al libro y a la lectura. Si queremos que el niño y el adolescente amen el libro y la lectura, debemos empezar por contarles y porque nos cuenten todas las historias que cargan sobre sí. Es más, creo que debemos realizar el concurso de los padres de familia contadores de cuentos, y descubrir qué padre o madre cuenta más cuentos a sus hijos para que amen la literatura. De ese modo los niños empezarán a contar lo que les han contado y después leerán y escribirán sus propias historias.

La obra concluye con la sección Estudio y unidades didácticas, en la cual el profesor José Manuel Pedrosa incluye ensayos comparativos sobre algunos materiales presentados, que ayudarán a descubrir una variedad de voces y técnicas para aplicar en las aulas de clases.

Ojalá el libro pueda llegar a los maestros de Nicaragua y sirva como una herramienta para estudiar con los alumnos y puedan recopilar más piezas y que con el tiempo se establezca el gran corpus literario de nuestra literatura oral.

* Educador y escritor