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En el poema “Los Motivos del Lobo”, Rubén Darío parece describir una realidad que se vive en muchos hogares, en los cuales, para emplear la dura expresión de Darío, hembra y macho se conducen como perro y perra.

Generalmente, la violencia en las relaciones de pareja, se dan después del matrimonio o convivencia. Antes, todo es amor, comprensión y cariño de enamorados. Es triste observar que en vez de amor, lo que generalmente se profundiza con el tiempo, es la violencia en sus diferentes manifestaciones: gritos, discusiones acaloradas, portazos, ofensas, insultos, golpes, por cualquier nimiedad.

Si los padres percibieran el dolor y la angustia que sufren los niños y las niñas, al presenciar las peleas a campo abierto de sus padres, evitarían este espectáculo triste y doloroso para el alma infantil, más aún cuando constituye la lección diaria de conducta, que el niño sigue para construir su personalidad.

Se atribuye la violencia en el hogar, a problemas económicos y del trabajo, siendo que estos problemas deberían ser más bien el eslabón que acerque a la pareja, para enfrentar unidos las dificultades. Convivir es compartir, compartir lo que nos sucede, lo bueno y lo malo.

Conozco personas que en su trabajo y relaciones con extraños, se conducen con educación y buenas maneras y, en cambio, en la intimidad de su hogar son violentos y groseros, en vez de ser más cordiales y solícitos.

¿Qué podemos hacer para evitar la violencia en el hogar y sus efectos traumáticos en nuestros hijos?

Ante todo, es importante que nos autocontrolemos. Evitemos que “se nos salga el indio” y se nos “enchiche la vida”. La cólera que por distintas causas está dentro de nosotros, no debemos descargarla en nuestros seres queridos. Recordemos, el control de sí mismo, es una de las grandes virtudes humanas.

Es natural que existan diferencias con nuestra pareja. Lo importante es que estas diferencias las resolvamos privadamente, de modo de aparecer siempre ante nuestros hijos, como personas educadas, cordiales, capaces de dialogar y de superar las diferencias hogareñas.

Para evitar estar discutiendo una y otra vez sobre lo mismo, los padres debemos ponernos previamente de acuerdo en los aspectos principales relacionados con la administración y marcha del hogar y sobre el sistema de educación de nuestros hijos.

Nunca culpemos a la pareja de nuestras desventuras, menos expresar que estamos arrepentidos de habernos casado o convivir. Causa un efecto emocional devastador.

Hay reglas elementales de cortesía, que contribuyen a las buenas relaciones con la pareja, como las siguientes:

Jamás reprender a la pareja, en presencia de extraños. Emplear con la familia palabras corteses: buenos días, con permiso, por favor, disculpe, muchas gracias. Si por alguna circunstancia vamos a llegar tarde a casa, avisar, para evitar la angustia de quienes nos esperan. Si estamos en desacuerdo con algo, explicar porqué estamos en desacuerdo. Apoyar, felicitar, elogiar, las cosas buenas de la pareja. Escuchar con cuidado e interés lo que nos quiere decir, darle oportunidad de hablar, aunque no estemos de acuerdo con sus ideas.

No ofender, ni tratar de imponernos a toda costa, pretendiendo que tenemos la razón. Hay que saber dar y recibir ideas y sugerencias. No contradecir por contradecir. Hay quienes gustan oponerse a lo que le dicen. Molesta e irrita que la pareja deplore y se queje de todo y por todo. Mantener una actitud positiva de fe y confianza en nuestra pareja y en su sentido de responsabilidad. No obligar a la pareja a nada que dañe sus sentimientos de dignidad y respeto por sí mismo. Ser tolerantes con los errores que se cometen de buena fe. Tratemos de comprender a nuestra pareja. No debemos esperar que todos sean iguales a nosotros, a nuestra manera de ser, de ver y de sentir las cosas.

Para concluir, recordemos que la felicidad en el hogar se construye sobre la base del cariño, la igualdad y el respeto a la dignidad de la pareja, valores, muy alejadas de la otra cara del amor a que alude Rubén Darío, en su poema los Motivos del Lobo.

*Psicólogo

naserehabed@hotmail.com