•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El pasado 18 de julio se celebró en todo el mundo el Día Internacional de Nelson Mandela, decretado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU, desde 2009 en honor a ese gran hombre que con su vida ejemplar llena de sacrificios y amor enseñó a la humanidad que se puede vivir en armonía con tolerancia y paz.

Nacido en una perdida aldea de Sudáfrica en tiempos del imperio colonial inglés el 18 de julio de 1918 (Mveso), en su infancia se dedicó al cuidado de unas pocas ovejas de su padre y de sus numerosos hermanos.

Al quedar huérfano fue recogido por el jefe tribal quien lo mandó a la escuela elemental, al ver sus despiertas cualidades de líder y de joven inteligente.

No pudo terminar la escuela pero se bachilleró por correspondencia y se graduó de abogado en 1942 con muchos sacrificios económicos.

Trabajó en un bufete de abogados blancos, pero al ver y sentir el racismo imperante en Sudáfrica por la política racial del Apartheid junto con otros abogados de color fundó el primer bufete de abogados negros del país.

Desde su bufete jurídico en Johannesburgo apoyó a sus conciudadanos negros en la Resistencia Pacífica al estilo de Gandhi, contra las leyes represivas del sistema racista. Conoció a su compañero de lucha Oliver Tambo y a otros dirigentes negros y se integró al Partido del Congreso Nacional Africano CNA. Entre 1952 y 1955 dio a conocer “La Carta de la Libertad” que sintetiza el espíritu de la lucha justa contra el sistema racista.

La matanza de Shaperville en 1960 lo hizo ver claramente que la resistencia pacífica no era suficiente, abrazando la lucha armada y en la clandestinidad recibe entrenamiento militar y se ocupa también de colectar el dinero necesario para su cruzada legítima contra la violencia racial. 67 años duró su lucha continua y llena de sacrificios.

En 1960 es detenido y sentenciado a muchos años de prisión, y en 1962 es condenado a cadena perpetua y confinado a una cárcel de máxima seguridad.

En la cárcel se convirtió, por su integridad y valentía, en el símbolo de la lucha contra el sistema racista e intolerante. Nunca aceptó los privilegios que le ofrecieron y desde allí con su ejemplo lleno de valentía, humildad y honestidad venció a las leyes inhumanas del Apartheid.

El gobierno blanco racista, al verse impotente ante la lucha de todo un pueblo conducido por un líder que era el símbolo legítimo de una lucha justa y humana, no tuvo más remedio que liberarlo el 11 de febrero de 1990.

Al salir de la prisión expresó sin odios ni rencores “Os saludo a todos en nombre de la paz, la democracia y la justicia universal”.

Liderando al CNA ganó las elecciones en 1994, que por primera vez se realizaban en forma democrática en Sudáfrica, con un verdadero 63% que incluía millares de votos de ciudadanos blancos convencidos con su prédica y ejemplo de tolerancia y de concordia.

En su gestión puso en marcha un plan nacional denominado “Masakhana”, que significaba “constrúyanse los unos a los otros”, basado en la reconciliación entre blancos y negros y en la confianza y tolerancia que todavía pervive en Sudáfrica.

Sólo estuvo un período en la presidencia del país (1994-1999), pudiendo haber sido reelecto con mucha facilidad por el amor de su pueblo y por su gestión honrada y democrática, pero rehusó a esa reelección dando un ejemplo de democracia y honradez a sus conciudadanos y al mundo en general.

Doña Violeta fue su leal y digna discípula en Nicaragua. Junto con el expresidente sudafricano Frederik de Klerk -quien le concedió la libertad- se le otorgó el Premio Nobel de la Paz de 1993. La ONU declaró en 2009 el “Día Internacional de Nelson Mandela” en su homenaje, pidiendo al mundo y a los hombres y mujeres de buena voluntad que ese día dediquen 67 minutos en honor de los 67 años de su lucha política, para ayudar al prójimo que sufre alguna injusticia o esté aquejado de alguna pena. Yo los he utilizado este año para redactar este breve artículo y dar a conocer parte de la vida y obra de ese gran ser humano.

* Abogado tributarista