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La disidencia cubana siempre ha sido débil y ha estado dividida, con más proyección hacia las embajadas extranjeras y la prensa internacional que hacia el activismo político interno, pero dentro de este panorama general Oswaldo Payá Sardiñas siempre fue un caso aparte en el movimiento opositor.

A diferencia de la mayoría de los disidentes históricos y de muchos activistas que marcharon al exilio, Payá nunca fue compañero de viaje del socialismo cubano ni del fidelismo, y tampoco se desencantó porque nunca estuvo encantado.

Ferviente católico, sin duda fue el opositor con mayor perfil político internacional, reconocido como figura relevante dentro de la Internacional Demócrata Cristiana. Oswaldo Payá fue el primer disidente cubano que utilizó la Constitución y las propias leyes revolucionarias como arma de lucha contra el régimen de Fidel Castro.

Comenzó en 1991 recogiendo firmas en apoyo a su Llamamiento al Diálogo Nacional, una estrategia que volvería a emplear una década después con su famoso Proyecto Varela.

La labor proselitista que realizó entonces en la calle marcó un antes y un después en las formas de la oposición, y de igual modo supuso un cambio de táctica novedoso su decisión de presentarse como candidato a delegado de la Asamblea del Poder Popular en 1992, algo que obviamente no prosperó.

El Proyecto Varela, presentado ante el Parlamento cubano en 2002, languideció, pero fue una iniciativa audaz en su momento y tuvo considerable repercusión externa e interna. Su corazón era la convocatoria de un referéndum para la democratización de Cuba y la celebración de elecciones libres, y para lograrlo se recogieron más de 11,000 firmas de apoyo, cada una acompañada de nombre, apellido, dirección y carné de identidad, todo un acontecimiento en Cuba.

Decenas o cientos de activistas y simpatizantes del Movimiento Cristiano Liberación, creado por Payá en 1988, buscaron apoyo por todo el país y luego trataron de hacer valer el derecho establecido por la Constitución, de que si una iniciativa legal obtiene el respaldo de 10,000 cubanos debe ser discutida públicamente en la Asamblea.

El Proyecto Varela adquirió gran resonancia durante la visita que realizó a la isla Jimmy Carter en 2002, cuando el expresidente norteamericano se refirió a la iniciativa durante un acto en la universidad transmitido en directo por televisión.

Hoy las limitaciones del atomizado movimiento disidente cubano siguen siendo las de siempre, pero el promotor del Proyecto Varela ya no está.

* El país

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