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Leyendo el artículo del pasado 24 de julio en esta página de Opinión, de Andrea Bolaños: “Fue Dios, don Pedro”, en el que critica el artículo de Pedro Cuadra: “Fue Dios, estúpido”, que hace alegoría del ejemplo de la hormiga preguntándose hacia donde va al caminar alrededor de una pelota, me vino a la memoria una anécdota que el profesor de generaciones, Juan Manuel Sequeira Malespín (qedp) se deleitaba narrando.

Resulta que ante el publicitado acontecimiento de la llegada del hombre a la luna, un señor protestaba en una parada de bus de la vieja Managua, diciendo que todo era un engaño, que no era posible que el hombre llegara a la luna. “Si es así, ¿por qué no sacan en televisión el gancho de la luna?”, decía. El hombre se refería a que, según su concepción del mundo, la luna estaba colgada de un gancho y de un alambre al cielo.

El profesor Sequeira no nos aclaró si el protestante era ateo o creyente, pero nos dejó la enseñanza de que las concepciones del mundo pueden ser muy variadas, y más aún cuando la ignorancia nos gobierna.

Parece que a Andrea no le agradó la afirmación de Pedro cuando dice que lo que sucede en el universo “sucede sin que nadie lo dirija”. Ella dice que es ilógico preguntarse quién creó a Dios, que Dios está fuera de cualquier categoría, que simplemente existe y punto.

Esta afirmación me dibujó una sonrisa en el rostro al recordar mis años de infante preguntón, cuando acosaba a mi abuela con mis cuestionamientos, y esta, perdiendo la paciencia, respondía: “¡Por el olote, hijo, por el olote!”.

Con este artículo no pretendo hacer mofa de nadie, por el contrario, respeto mucho la opinión de los articulistas y creo fervientemente que de una buena discusión nacen nuevas y mejores concepciones del mundo.

Esto me motivó a expresar mi criterio sobre el tema en cuestión, y en el que difiero de ambos.

Creo que sí hay algo que rige y dirige los fenómenos y las cosas del universo; son leyes (algunas descubiertas, otras por descubrir) que se derivan desde la creación del Universo hasta alcanzar creaciones sublimes como el ser humano. Soy de la opinión que la máxima del Universo es: “Lo que puede ser será”. Si la nada puede ser algo, será algo, y si ese algo puede ser un Universo pues será un Universo, y si ese Universo puede propiciar vida y con ella a seres conscientes de sí mismos, no solamente serán, crearán a Dios a su imagen y semejanza.

Macario7622@hotmail.com