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La Universidad Nicaragüense, al cumplir sus primeros 200 años de fundada, puede darse por muy bien pagada, no sólo por los homenajes en las fechas bicentenarias, sino que también por la gran cantidad y calidad de artículos publicados en estas páginas de El Nuevo Diario sobre sus problemas, circunstancias, apuestas y perspectivas de cara al futuro.

En uno de esos artículos, el ingeniero Alberto Sediles Jaen, investigador y docente de la Universidad Nacional Agraria, UNA, el 13 de junio pasado, levanta un tema al que nosotros hemos prestado atención en la mayoría de los nuestros; tal es el caso de la desarticulación a lo interno de las universidades de sus funciones y misiones, en los campos de la investigación, la enseñanza y la extensión universitaria, y de las consecuencias negativas que esta situación provoca, tanto para cada función en particular, como para todo el sistema funcional universitario.

Respecto a este tema, el Ingeniero Sediles expresa:

“Las universidades públicas fundamentan su labor en tres funciones centrales: enseñanza, investigación y extensión (proyección social). El asunto de fondo es asegurar un funcionamiento en el trabajo académico que asegure plena integración e interdependencia entre las tres funciones centrales, teniendo como referencia de trabajo las políticas nacionales de educación (incluye educación técnica), los planes de desarrollo productivo, la formación de sus estudiantes, las demandas de ciencia, tecnología e innovación del sector productivo y las necesidades de la cultura, todo en un contexto nacional y global. La interdependencia entre las tres funciones universitarias debe ser sistémica y de doble vía”.

Para adelante asegurar que:

“Ni la reducción presupuestaria, ni la educación de estudiantes, ni la fusión de universidades, ni los diagnósticos, ni los decretos, ni el profesar sentimientos apolíticos, cambiarían la realidad de las universidades públicas de hoy. Hay dos necesidades centrales para la transformación: a lo interno, asegurar la interdependencia de la enseñanza, la investigación y extensión, y a lo externo asegurar un verdadero alineamiento de trabajo y colaboración entre los diferentes actores nacionales (Gobierno, cooperación y sectores)”.

Esto expresa que así como, día a día, todo mundo reconoce la necesidad de la articulación entre los subsistemas del Sistema Educativo Nacional, especialmente entre la educación Secundaria y la educación Terciaria o Superior, igual, también, poco a poco, gana espacio la necesidad de la articulación al interior de cada uno de estos subsistemas y de las instituciones que integran los mismos. Este último caso es el de las universidades y sus funciones, las que articuladas sistémicamente están en disposición de cumplir la misión universitaria con mayores posibilidades que si se presentan disgregadas y en situación de ruptura.

El ingeniero Sediles, con excelente puntería, no se queda solamente en la articulación a lo interno de la Universidad y avanza hacia el alineamiento de esta articulación con las políticas de desarrollo de la educación y del país. Es obvio, pues ¿para qué serviría la organización sistémica de las funciones universitarias, si no fuese para ponerse al servicio del desarrollo nacional?

Las necesidades de investigación científica reclamadas por los planes de desarrollo económico y social; las necesidades de médicos, profesores y profesionales, técnicos e ingenieros reclamados por las empresas, y las necesidades de consejería, asesoría, consultoría y apoyo pedidas por las cooperativas y pequeños productores; en suma, las necesidades de la Universidad de parte de la sociedad nicaragüense. La Universidad como una necesidad de la sociedad, para su desarrollo de cara al futuro.

No hay duda, son dos las tareas pendientes para nuestras altas casas de estudio: por un lado, solucionar su problemática de desarticulación y disgregación interna, y una vez dado este histórico paso, luchar por su articulación con las instituciones, empresas y entidades de su entorno, gubernamentales y privadas, a través de su función de extensión, proyección o vinculación social. Para la Universidad Nicaragüense, no habrá mejor forma de conmemorar su bicentenario, que teniendo la certeza de su puerto de destino.

* Profesor de Sociología de la Educación

migueldecastilla68@hotmail.com