•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Lesionados medulares por causas congénitas, por heridas por armas de fuego y arma blanca; accidentes de trabajo o conflictos bélicos. Fueron sujetos de un estudio hace cinco años; los resultados más relevantes reflejan que sus condiciones de vida se ubican por debajo de la pobreza, según parámetros de los economistas, que distan mucho de incluir indicadores de sensibilidad humana.

Analfabetismo real y funcional superior al 70%, desempleo mayor al 85%, falta de acceso a vivienda, educación, salud integral, son entre otros los resultados de dicho diagnóstico. ¿En qué ha cambiado la situación desde entonces? En muy poco.

Mencionaremos algunos casos. Con nombres distintos, por respeto: José se ganaba la vida vendiendo lotería en las puertas de un supermercado. Con dos hijos que mantener, engendrados antes de quedar en silla de ruedas luego de un combate en el Norte del país. Logró capacitarse en computación pero no consiguió trabajo por su condición. Falleció en 2012 por insuficiencia renal e infección de úlceras en sus caderas.

Pedro, compañero de faena en el mismo sitio, lesionado en la medula espinal por un balazo, se encuentra en similar condición. Guillermo, líder del sector de usuarios de sillas de ruedas, se debate entre la decisión de una colostomía, la insuficiencia renal que avanza y una crisis de hemorroides sangrantes, más cuadros de espasmos en sus piernas. Tiene que esperar en su casa mientras le puedan atender, pues en el hospital le dijeron que una cita con un cirujano debe esperar semanas.

La pobreza del país obliga a pensar que no hay recursos para tantas cosas prioritarias, y que se debe “priorizar sobre lo prioritario”. Pero, ¿y la calidad de vida de estos seres humanos?

Siendo una responsabilidad de todos, lo propositivo sería que entre todos busquemos soluciones. Sector público y sector privado. Basta de discursos y vayamos a la práctica.

Por muy banales que puedan parecer las jornadas de recolección de fondos, sí resuelven los problemas de unos cuantos. Que se sigan haciendo. Que otros tantos hagan lo suyo para resolver los problemas de otro tanto y así, poco a poco, vamos restando campo a la miseria y el dolor que sufren tantas familias en situación de precariedad.

Qué porcentaje de lo recuperado al negocio de la droga se puede reinvertir en este tipo de necesidades. Sería la única forma de justificar el blanqueo de capital mal habido, para revertirlo a las víctimas.

Probablemente, al terminar la semana Pedro y Guillermo ya no se encuentren rodando en sus sillas, pues pasarán a una mejor vida que la que les tocó en este mundo lleno de injusticias.

¿Qué se podrá hacer para cambiar este drama? Lo peor que podemos decir es: Nada.

 

* Médico