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‘‘La religión cristiana es la revelación racional’’

(Hegel)

Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831) representa la culminación del idealismo alemán siendo colocado como uno de los más grandes genios de la filosofía de todos los tiempos.

Antes de ser filósofo, Hegel fue teólogo en su etapa de vida universitaria. Posteriormente, reducirá toda la revelación cristiana a la construcción de su sistema idealista. En otras palabras, reduce a expresiones simbólicas todo su saber teológico.

La religión es para Hegel, no un asunto privado, sino que debe tener también un valor educativo. Junto con el genio de los griegos, que enseñaban los ideales de la belleza, la libertad, la felicidad y el amor a la naturaleza y el arte, la religión cumple también un gran papel para la formación del alma sensible y fantasiosa del pueblo, formando con él un elemento integral de su cultura.

En dos de sus escritos: ‘‘La vida de Jesús’’ y ‘‘La positividad de la religión cristiana’’, Jesús aparece en el primero como la encarnación de la virtud cristiana al estilo de la ética Kantiana. Para Hegel, Jesús fue un maestro como Sócrates, que enseñaba una religión puramente moral.

Sin embargo, en otra parte, Hegel admite que Cristo tuvo clara ‘‘conciencia de sí’’ como unidad de lo divino y humano. Admite, posteriormente, que Él es el verdaderamente hijo de Dios en su ‘‘naturaleza humana’’, pero también se aleja del dogma cristiano cuando dice a sus amigos, ‘‘que el nunca ha pretendido ser un Dios personal’’…

Asumiendo la unidad de Dios y el hombre en la totalidad, que es el ‘‘espíritu absoluto’’, Hegel afirma que esta unidad no sólo se realizó en la persona de Jesús, sino que se realiza en el hombre y que se eleva a su religión, esto es, al amor. Y el amor es, según él, ‘‘el sentimiento de la unidad profunda de la vida’’. Hasta aquí, la subordinación de la filosofía a la religión.

La transición de Hegel teólogo al Hegel filósofo consistió en lo siguiente: la religión es el valor supremo, la filosofía es la suprema verdad. Y, por consiguiente, es a la filosofía que le corresponde la expresión (racional) del Absoluto. ‘‘Lo absoluto debe ser construido por la conciencia, tal es la tarea de la filosofía’’ (H. Glockner).

El punto de arranque de su sistema filosófico es el idealismo de Fichte y Schelling. El principio ‘‘Absoluto’’ de Hegel está compuesto por la unificación de lo Infinito y lo Finito: el yo infinito de Fichte y la identidad del sujeto y objeto en Schelling.

El principio infinito de Fichte, Hegel lo reduce al ‘‘Absoluto’’. Por consiguiente, su filosofía será la Filosofía del Absoluto que se esfuerza para elevarse a la conciencia del mismo como primera verdad y primer ser.

El Absoluto es concebido como totalidad; la realidad del Universo como un todo, como la infinita totalidad de la vida divina.

El Absoluto también es identidad que contiene en sí la oposición, que se resuelve en la conciliación de los contrarios.

También ‘‘Lo Absoluto debe representarse como sujeto, y este sujeto para Hegel, es Dios”. El Dios ‘‘que se piensa a sí mismo’’, parafraseando a Aristóteles.

Y, finalmente, este Absoluto, para Hegel, es Espíritu. ‘‘La revelación cristiana entra – nos dice Brehier-- pues, en la sustancia de la filosofía hegeliana’’, no en su sentido propio, histórico y sobrenatural, sino como simbólica expresión, la más elevada de la manifestación del espíritu absoluto, sólo captable por el saber filosófico.

El pensamiento hegeliano vivió en una época en donde la religión y el verdadero saber se identificaban: la religión ya no es fe absoluta, sino que intercambia sus caracteres con el saber (de tipo filosófico), dándole su Absoluto a cambio de la racionalidad de él. Y en este sentido, para Hegel, la revelación cristiana es también una revelación racional. Lo malo fue que racionalizó tanto su saber que perdió la dimensión sobrenatural de la fe.

* Ph.D. Catedrático de Filosofía en Ave Maria University

juan.cuadra@avemaria.edu.ni