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La ambulancia es el vehículo que se utiliza para trasladar a personas enfermas o heridas y reciban un tratamiento de primeros auxilios. En general, el término ambulancia, designa el vehículo para ofrecer cuidados médicos a pacientes que están lejos de un hospital o bien para ser llevados a una clínica o centro asistencial donde pueda observarse su evolución o practicarle exámenes médicos.

La palabra “ambulancia” viene del verbo latino “ambulare” y significa caminar, en referencia a los primeros servicios médicos de guerra, donde los pacientes eran llevados en camillas de ruedas o manuales. La ambulancia viene a ser una especie de hospital de campaña que iba tras los heridos en las grandes batallas de las guerras de la humanidad.

Un buen hospital posee tremendo equipo de ambulancia. Las ambulancias tienen avisos pasivos como chapas, cruces y colores llamativos. O avisos acústicos como la sirena para abrir paso entre la muchedumbre de vehículos.

En nuestro medio, las ambulancias a veces no desempeñan la labor para las que fueron concebidas. Hace poco leí en el diario que la administradora del hospital X mandaba al chofer a comprar refrescos a la pulpería y verduras al mercado; pagar la luz y el agua en las instituciones; enterar los impuestos en la alcaldía y solicitar partidas de nacimientos.

Un día en el taxi le dije al chofer no le creo a la sirena, porque los choferes la han desprestigiado, no hay credibilidad. Un día, le conté, venía de Chinandega a León, y mi amigo el Lobo, me dio raid en la ambulancia. Cuando veníamos por Chichigalpa, alcanzamos a varios vehículos. Voy a poner la sirena, me dijo el Lobo. No hagas eso, le dije, no me gusta ese juego. “A mí no me gusta ir detrás de los vehículos”. Acto seguido, la encendió, y todos los vehículos se apartaron.

Eso no es nada, me dijo el chofer, don Enrique Rodríguez: yo venía allá por La Racachaca y en el semáforo de la esquina, una ambulancia que traía puesta su sirena, por su emergencia, chocó contra varios vehículos. Lo bonito es que con el golpe se abrió la puerta de atrás. No llevaba enfermos…

Hubieras visto las cantidades de naranjas, mangos, jocotes, plátanos, quequisques, repollo, remolacha y yuca que llevaba la ambulancia… ¡Ay, diosito, dijo el señor, qué vergüenza!

* Educador y escritor

pedroalfonso_13@yahoo.es