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Fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz (1964), se le concedió a título póstumo la Medalla Presidencial por la Libertad, por Jimmy Carter (1977) y la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos (2004). Se conmemora como día festivo el Martin Luther King Day.

Hoy todo es diferente para la población afroamericana, porque gozan de sus plenos derechos civiles y no existe más segregación racial. Muchos de ellos se han destacado en las diferentes esferas de la vida nacional, como la política, la economía, ejército, deporte, música y arte. Como expresión máxima de la realidad de ese sueño, un hombre mestizo (mitad sangre negra y blanca) es el actual presidente de la primera potencia del mundo. Algo insólito e inaudito en el pasado.

El presidente Barack Obama es hijo de un negro africano, casado con una mujer de raza anglosajona. Y en décadas anteriores, el reverendo Jesse Jackson del mismo origen étnico y partido, se convirtió en el primer aspirante afroamericano a la presidencia en las elecciones primarias en dos ocasiones, obteniendo buenos porcentajes de aceptación. No obstante, llegó a ser senador, cargo político de suma relevancia para una persona de su color de piel. Después se convirtió con éxito como mediador de conflictos internacionales.

Y cómo no mencionar al gran líder negro africano, Nelson Mandela, quien luchó incansablemente contra el Apartheid en Sudáfrica. Fue condenado a cadena perpetua (solo cumplió 27 años), y nunca se imaginó que iba a llegar a ser presidente de su país y gobernar para los mismo blancos que lo ultrajaron y le hicieron daño, y sin rencor alguno. No soñaba con eso. Pero su sueño era hacer desaparecer la cruel segregación racial que sufría su pueblo, y se convirtió en realidad. Quién iba a imaginar que hasta obtuvo el Premio Nobel de la Paz (1993). Durante cuatro décadas obtuvo más de 250 premios y reconocimientos internacionales.

En Nicaragua tenemos a Violeta Barrios de Chamorro, viuda del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro J. Chamorro C. Fue miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional al triunfo de la revolución sandinista. A finales de los 80, el gobierno revolucionario pacta la paz con la Contrarrevolución y entre los acuerdos estaba realizar elecciones limpias. Doña Violeta participa como candidata de la oposición para enfrentarse con Daniel Ortega, y le gana con amplio margen. Se puso fin a la guerra y se cumplieron los sueños de todo un pueblo.

La derrota electoral le causó un trauma a Ortega, quien manifestó públicamente que gobernaría “desde abajo”. Se obstinó tanto, que pasó 16 años intentándolo hasta que volvió de nuevo a ocupar la silla presidencial por dos periodos consecutivos.

Mi gran sueño es el mismo del respetado maestro y filósofo nicaragüense, Alejandro Serrano Caldera, el de una ¡Nicaragua posible!

* Periodista y diplomático

javieraviles53@yahoo.com