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Por ahora, el pronóstico más claro es que los precios de la comida aumentarán en un 3.5%, posiblemente para finales del año cuando comiencen a sentirse los efectos de una inusual sequía que ya destruyó más de la mitad de la cosecha de maíz, y que ha marchitado los pastizales de las Grandes Praderas, que es el hábitat de millones de cabezas de ganado.

En EU, el maíz es la base alimenticia en las granjas de pollos, pavos, cerdos y los campos de engorde de ganado. Esto significa que comidas de demanda primaria como carnes de pollo, de res y de pavo, huevos, queso, leche, mantequilla y otros derivados, serán adquiridos a precios más elevados en el futuro cercano.

La escasez de maíz también golpeará a la naciente industria de etanol, que el Gobierno de EU considera como una alternativa energética al petróleo, y una opción para reducir las emisiones de los combustibles derivados del petróleo que perjudican el medio ambiente.

Los agricultores estadounidenses se han dado cuenta que vender su producción de maíz para producir etanol es más rentable, lo cual crea el dilema de maíz para alimentos o maíz para producir etanol.

El fenómeno climatológico de la sequía coincide con los problemas aún vigentes de la economía de EU, que no termina de recuperarse, creciendo a paso de tortuga, lo cual hace preguntarse a economistas como Ernie Goss, de Creighton University, si el problema de la sequía, agregada a las dificultades económicas globales, no estará conduciendo hacia otra recesión.

Dichos temores son fundamentados en que los precios de la comida, según el del Departamento de Agricultura de los EU, han subido más rápido que el índice general de inflación, lo que indica un cambio radical en los parámetros económicos tradicionales.

El índice de inflación se estima en un 2% en 2012; para 2013 se pronostica un 1.9%, mientras los precios de la comida subieron en un 3.7% en 2011, pero los efectos de la sequía producirán un alza de 3.4% en 2013, según los pronósticos oficiales económicos.

La sequía en EU también tendrá sus efectos en los países pobres, sobre todo en aquellos donde la dieta de la mayoría depende de tortilla y pan.

La revista TIME, en su edición del 6 de agosto, anticipa que una reducción en las cosechas de EU, también repercutirá con precios altos en el resto del mundo, aumentando la hambruna que ya sufren millones.

Otro efecto de la sequía, aunque no parezca estar relacionado, se reflejaría en las remesas de dinero de millones de inmigrantes. Según los economistas estadounidenses, los precios más elevados de la comida tendrán sus primeras víctimas entre millones de trabajadores de restaurantes, donde trabajan la mayoría de inmigrantes de origen latino, con o sin status legal.

La revista TIME argumenta que los precio altos de la comida desatarán costos de operaciones más elevados en los restaurantes, traduciéndose en menús con precios aumentados, lo cual puede desanimar a los clientes a reducir su visita a los restaurantes, algo que la gente norteamericana acostumbra hacer frecuentemente.

Por ahora, el daño provocado por la peor sequía sufrida en EU apenas ha comenzado, pero sus víctimas comenzaran a notarse en el futuro cercano.

Kansas, USA,

Agosto 8 de 2012

* Periodista