•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El presente hallazgo confirma como el rol mediador de los periodistas, está siendo sustituido por un periodismo de nota roja, que lejos de contribuir a una ciudadanía crítica frente al poder, termina promoviendo una cultura de violencia, en la transmisión de conductas y valores violentos (Penalva: El tratamiento de la violencia en los medios de comunicación).

La mirada que proyectan los medios de nota roja dibuja una sociedad enferma, violenta y empobrecida. ¿Cuál es el aporte que realizan estos medios al desarrollo del país?

En Nicaragua la línea entre el suceso y la nota roja es muy fina, tanto así que al final los contenidos de Sucesos terminan mostrando accidentes, violaciones, inseguridad ciudadana y violencia intrafamiliar, con un tratamiento sensacionalista, morboso, violando la privacidad y rostros de las víctimas.

Los corresponsales tienen en alguna medida una cuota de responsabilidad en este tipo de agenda, lejos de situar los verdaderos temas de interés en los municipios, terminan nutriendo una agenda cargada de accidentes de tránsito y violencia.

Acción 10, Crónica TN8 y Radio Ya, hacen de las carreteras sus principales escenarios para hacer chacota, narraciones con toque de dramatismo describiendo y mostrando los rostros desfigurados o cuerpos mutilados.

Este tipo de hechos automáticamente adquiere especial jerarquización, desplazando temas de interés público, en un abierto distanciamiento del rol social que deben mostrar con las verdaderas demandas de los municipios.

La nota roja confirma ser toda una industria que mueve grandes utilidades en publicidad y promociones. Uno de los modelos de negocios más rentables, donde se invierte poco en el proceso de producción, por lo general son piezas informativas carentes de trabajos a profundidad que expliquen el por qué de esa serie de hechos que registran en carreteras y barrios. Y tienen un patrón dominante en la fuente de información: Policía Nacional, Cruz Roja, Bomberos, víctima, agresor y testigo.

Además, tienen como editorial implícito no cuestionar ni molestar al poder. Este modelo está diseñado para agudizar más los niveles de analfabetismo y entretener a una gran mayoría de audiencia pasiva, la cual debe permanecer adormecida frente a su entorno municipal, y que pierda esa capacidad crítica frente al Estado y su empoderamiento como ciudadano. Este tipo de lógica confirma a su vez que la industria de la nota roja funciona como dispositivo ideológico a favor del estatus quo.

La industria de la nota roja falsamente ha hecho creer a las personas que representa sus intereses, por el hecho de mostrar en pantalla a un sin número de personas que salen del anonimato al espacio público; sin embargo, cuando se analiza cómo estos medios visualizan y comunican los hechos, se constata que lejos de mostrar diversos ángulos que contribuyan a una cultura de prevención, terminan reforzando patrones de violencia, y mostrando un tratamiento discriminatorio donde el grueso de las víctimas son los pobres.

Los corresponsales, si se lo proponen, pueden revertir la influencia de la nota roja, construyendo una agenda municipal que represente la voz de la gran mayoría de actores en lo local. El buen periodismo también tiene lectores y audiencia, prueba de ello son Onda Local (La Primerísima), el peso que tienen los trabajos a fondo en las páginas Departamentales de La Prensa, y las sistematicidad que ha cobrado temas como el de la basura en El Nuevo Diario.

En el actual contexto municipal, los corresponsales deben proponerse armar una agenda que ponga en su justa dimensión las esperanzas y desafíos de los ciudadanos.

* Comunicólogo. Educador