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La Carta informativa del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, IIPE, septiembre a diciembre de 2011, dedica su atención y estudio a fortalecer los actores locales en cuya lógica incita a fomentar la participación de la comunidad.

Según el IIPE la experiencia ha demostrado que comprometer a todos los sectores de un sistema de educación es una clave de éxito.

Sustenta esta tesis afirmando que la participación genera la titularidad de los planes, lo que incrementa las posibilidades de que su aplicación sea exitosa, debido a que los actores tienen una percepción de la realidad más práctica y proporcionan apoyo político y material, son fuente de información y de retroalimentación necesarios para el adecuado acompañamiento y la evaluación.

Estas afirmaciones, muy válidas, entrañan una serie de implicaciones teóricas y prácticas, políticas y de gestión que por lo general se enfrentan a la formas de entender y practicar la tan discutida descentralización educativa de la que nuestro país carga algunas experiencias incluso contrapuestas de cómo se entiende y se hace efectiva la descentralización.

Hablar de descentralización es visualizarla como un proceso no como algo estático y concluido. Cada proceso es diferente y propio de cada país y de cada contexto histórico y social, porque la descentralización tiene que ver con el poder en la sociedad, con la organización y administración del poder en la sociedad, con la forma de distribución del poder puesto que en dicha distribución se refleja el tipo de relación y de diálogo social que prevalece en la sociedad. En una democracia toman fuerza la concertación, la negociación, la participación, etc. como medios para lograr determinados fines por ejemplo mayor participación de los padres de familia, de las comunidades locales en el proceso educativo de todos sus miembros.

Nuestro país ha vivido y vive diferentes formas de entender y practicar la participación de la comunidad que es una forma importante de descentralización educativa. La auténtica descentralización incluye una perspectiva y una política que refleja los intereses del poder local en el entendido que un modelo de descentralización fuerte requiere un centro también fuerte, es decir una armonización del poder local y del poder central.

Cuando en los años 90 se vivió la descentralización educativa se confiaron a los centros educativos algunas funciones y decisiones tradicionalmente ubicadas en el centro, en este caso en el Ministerio de Educación.

Este ejerció con mucha fuerza el poder central aunque existiera en determinados centros educativos una directiva integrada por los miembros de la comunidad educativa. En último término las grandes decisiones quedaron intactas en el centro. De hecho lo que prevaleció fue un modelo de desconcentración. Basta analizar el reglamento a la Ley 413 de Participación Educativa (2002).

En la lógica y práctica de la Revolución, acorde con sus principios, se fue abriendo y consolidando la presencia activa de lo local con formas interesantes de participación popular.

Aquella experiencia que generó nuevas formas de pensar y hacer educación, en la actualidad se ha ido perfeccionando con formas más organizadas y participativas.

Las comisiones municipales y locales de educación, los Consejos familiares de salud y vida, por ejemplo, hacen que las diferentes expresiones sociales de las comunidades estén activamente presentes en la gestión de sus problemas y en la toma de decisiones compartidas.

La movilización, la organización y la participación conforman una fuerza importante de presencia activa de lo local. Es una forma distinta de descentralización en la que su fortaleza local siempre necesita de un centro fuerte, premisa fundamental en cualquier proceso de descentralización. Una descentralización fuerte requiere necesariamente un centro fuerte.

Lo importante es que los problemas de la gente y sus soluciones se originen en las bases y comunidades organizadas, que manteniendo su poder, lo conecten con el Poder Central para activar conjuntamente la satisfacción de sus necesidades presentadas como decisiones y políticas del Gobierno.

¿Qué modelo de gestión es el más perfecto y eficaz desde la perspectiva de satisfacer las necesidades de la gente y el desarrollo del país? Una tesis queda clara, la participación auténtica de la comunidad siempre apunta al éxito, en este caso, al éxito de la educación en sus diferentes demandas políticas, sociales y pedagógicas sobre esta base estamos trabajando.

 

* Ph.D. Ideuca