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Inmersas en la sociedad de la información, las nuevas generaciones nacen con el ADN digital. Llegan al mundo no con el clásico pan debajo del brazo, sino con una multipantalla. Son capaces de usar las tabletas electrónicas antes incluso de aprender a andar. Para muchos niños, estos pequeños aparatos se han convertido ya en su juguete favorito.

El impacto del mundo online en los pequeños desata controversias. Antón Álvarez, profesor de la Universidad Complutense, afirma que los niños en general son muy permeables y abiertos a la tecnología. Distinguen bastante bien los soportes, pero para ellos la televisión o Internet son solo pantallas que solo difieren en el nivel de interactividad.

“La televisión es pasiva, mientras que con el iPhone pueden interactuar”, dice Álvarez. La edad de iniciación para entender los contenidos de los medios electrónicos está bajando. “Desde los dos años”, dice este experto, “ven la tele. Forma parte de su escenario. Y los medios digitales los utilizan desde su más tierna infancia”.

La eclosión de la tecnológica es incuestionable y así lo reflejan las estadísticas: en el mundo nacen cada día tres veces más smartphones que bebés. El 25% de los niños de 8 a 12 años tiene móvil y prefiere de regalo navideño un teléfono inteligente que un juguete más convencional.

Estos aparatos son un instrumento habitual en uno de cada tres niños de más de 13 años. Todas estas estadísticas han sido desgranadas en la última edición de El Chupete, el festival internacional de comunicación infantil que este año ha puesto sus ojos en la relación de los menores con el entorno digital.

A la hora de establecer la relación con los dispositivos móviles, los expertos aseguran que hay que aplicar los mismos criterios que con la televisión: encenderla a tiempo parcial, vigilar contenidos que ven los menores y evitar que se convierta en una impagable y paciente canguro.

* El País