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En un recodo del Mediterráneo oriental, con el agua al cuello de la recesión, Chipre no sabe muy bien hacia dónde mirar. Si al este o al oeste, a Pekín o a Bruselas; a Israel, con quien comparte importantes reservas de gas natural, o a Grecia, madre patria. La solución a esas dudas podría encomendarse a Moscú, de donde por ahora le llega el sustento con que apuntalar su economía: un crédito de 2.500 millones de euros.

Pero en esa región del mapa, también confluyen Siria e Israel. El 25 de junio de 2012, Nicosia pidió ayuda para salvar su sistema bancario del contagio de la deuda griega, convirtiéndose así en el quinto país rescatado de la Unión Europea, UE. Algo casi irrelevante en términos globales (el 0,5% del PIB de la eurozona), pero también indicio de un futuro dudoso de la crisis económica europea.

La imagen de Chipre tiene algo de cuento infantil: colosos peleando por un guisante. El interés de Moscú por la isla, se mezclan consideraciones tan variadas como los negocios (más del 25% de los depósitos bancarios y un tercio de la inversión extranjera son rusos), intangibles —ambos países son de religión ortodoxa—.

Buena parte del establishment chipriota se ha educado en Moscú y habla ruso con fluidez. Chipre es un sitio offshore de Rusia, con la ventaja añadida de poder hacer negocios en Oriente sin salir de la UE, o a la inversa. En el sur, en torno a Limasol, hay una colonia de 40,000 residentes rusos (más unos 150,000 turistas al año). Hay más de un millar de empresas rusas en la isla; uno de los accionistas del Banco de Chipre, que debe ser recapitalizados, es de un multimillonario ruso.

En cuanto a China, su desembarco promete ser a lo grande. En marzo 2012, firmó un acuerdo para convertir el antiguo aeropuerto de Lárnaca en un centro de 4,000 metros cuadrados de distribución de manufacturas en Europa, Medio Oriente y África: una punta de lanza perfecta para sembrar a medio mundo de ropa, tallarines y cachivaches.

Pero Pekín quiere materias primas y sus petroleras prevén licitar parcelas de explotación del gas natural chipriota. Por el contencioso con Turquía, cobran especial relieve otros movimientos más discretos, como el posible posicionamiento financiero de China.

La presencia de Rusia en Chipre se remonta a una decena de años; pero con un escenario incierto en Siria, es probable que Chipre pueda triangular un sinfín de intereses geopolíticos y económicos en la zona. Rusos y chinos; cada vez más israelíes —noticias de los diarios no confirmadas anuncian el desembarco de 30,000 técnicos petroleros, y otros tantos soldados israelitas—, más los militares británicos, que con sus dos bases militares ocupan el 3% del territorio.

En la animada concurrencia no faltan los parientes pobres: decenas de miles de soldados y colonos turcos en el 37% del territorio del país bajo dominio de Ankara desde 1974, y que la comunidad internacional no reconoce.

Chipre es el quinto país que solicita un rescate europeo, podría necesitar hasta 10 mil millones de euros, más de la mitad de su economía (un PIB de 17.300 millones de euros en 2011). El Fondo Monetario Internacional, FMI, la Unión Europea, UE, y el Banco Central Europeo, BCE, conocida como troika, iniciaron las indagaciones en las finanzas de Chipre para evaluar la cantidad de ayuda que necesitaría. Chipre se une a Grecia, Irlanda, Portugal y España al solicitar ayuda para mantenerse a flote en una crisis de deuda.


* Sociólogo,

economista y escritor