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Devoto de la fervorosa y respetuosa amistad que respalda la frase o axioma cristiano de “Amaos los unos a los otros”, expreso con meridiana claridad y regocijo de muchos y valiosos quilates, mis sentidas felicitaciones a Sergio Ramirez, con una liga de amistad que suman fortalecidos lustros al haber arribado a sus 70 años de feliz natalicio el pasado 5 de agosto de este año calendario y a la vez como agregado soberano medio siglo de labor literaria… ¡Albricias!

Destacado y sobresaliente en lo propio de la narrativa, en particular lo que atañe a la novela y de por sí lo que se encasilla en el cuento, Ramírez ya está colocado como abanderado en estos momentos de meritoria figura de la literatura nicaragüense.

Su estilo por lo original es campo fértil para cosechas de cuentos de un género de agradable lectura que en ocasiones surge la invitación a una nueva lectura. Por otro lado, es notorio en el estilo indicado la maestría en lo dicho y expresado en los parlamentos de los personajes involucrados en sus relatos y así hay vivencia en la ironía; la pena; la alegría; la tragedia; la frustración; que totalizan que nosotros los lectores nos manifestemos con simpatía o en su caso brindemos solidaridad a uno de los protagonistas de los cuentos de nuestro cumpleañero.

Así tenemos los cuentos “Juego perfecto”, “De tropeles y tropelías” y “Charles Atlas también muere”, así como sus novelas “Margarita está linda la mar”, “Castigo Divino”, novela que a mi juicio y entender como literato lo llevaron junto con “La Fugitiva” a estar calificado para merecer en un futuro próximo el Premio Nobel de Literatura. He observado y lo digo que simpatizo que en algunos textos de Ramírez es muy prolijo en los detalles, lo que sirve como un recreo mental de esos inventarios.

Confieso, y esto puede provocar celos en algunos lectores, que de la belleza y la vida de “La Fugitiva” -Señora Solano- he quedado locamente enamorado… ¡Valga!

Ahora escribo como explicación que el título de esta congratulación a mi dilecto amigo Sergio Ramírez es porque en el siglo pasado un aventurero, vago de profesión, peligroso estafador y experto en raterías, estuvo detenido en Masatepe, y muy indignado escribió y divulgó unos versos que comenzaba así: “Masatepe, Masatepe, pueblo de Dios maldecido”, y teniendo yo vínculos muy estrechos con amigos de Masatepe, dispuse el título referido y como bajada de telón digo el nombre del ratero Evo Chávez Frias de ingrata memoria.

Para Masatepe, para Sergio Ramírez, que siempre tengan las bendiciones de Dios y su Santo Patrono el Señor De Trinidad. ¡Así Sea!

 

* El autor es Miembro del Instituto de Estudios del Modernismo de Valencia -España