•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Cuadro 1: Lugar Pizza Hut por la Rotonda Metrocentro. Entran al área de juegos dos niños entre 9/11 años, con un hombre mayor que es padre de uno de ellos. Tienen una pelota plástica y empiezan a patearla por todos lados. Además de ellos dos, hay 6 niñas entre 5-8 años corriendo de un lado para otro, un niño de su misma edad y 3 niñas menores de 4 años.

Lanzan la pelota sin importar quien vaya pasando, primera. Vuelven a patear y la pelota llega cerca de una de las mesas donde está sentado un grupo de 4 personas, segunda. Siguen jugando y golpean a una de las más pequeñas, tercera. A todo esto, el padre no ha dicho nada, come tranquilo su pizza mientras observa como su hijo se apodera del espacio y reclama diciendo “Papá me quitaron espacio, no me dejan jugar”. Esto debido a que entraron más niños al área de juego.

Cuadro 2: Mismo lugar. Una niña de 3 años aproximadamente camina hacia el resbaladero. La madre la llama con voz alta y le dice que se regrese. La niña sigue caminando y se sienta en la bajada del resbaladero. La madre se acerca al resbaladero y silenciosamente se acerca y le pega un manotazo, la niña llora y obedece. La madre ya ha saciado su sed de castigo hacia el cuerpo que se atrevió no obedecerle. Más que beneficiar a la hija, de lo que se trata es de redimir su vergüenza pública de ser desobedecida por un cuerpo de 3 años.

Cuadros cotidianos, cuadros de programación. Uno cuerpos son criados para apoderarse del espacio, mientras que otros son reprimidos en el primer intento de tomar algún rincón de cualquier lugar.

Niños/dioses y niñas/esclavas. Unos para alimentar el ego del padre y funcionar desde la dominación del espacio. Otras agredidas para aliviar la vergüenza de una madre que responde a los códigos genéricos de la madre represora.

Hombres y mujeres, pero particularmente las últimas, naturalizan estos cuadros diciendo que así son los niños y niñas. Los primeros más agresivos y decididos, las segundas más tímidas e inseguras. El gran absurdo de la familia patriarcal que naturaliza desigualdades que en realidad son producto de la crianza y de la influencia de los discursos y modelajes de esos adultos encargados de delinear la vida y las libertades de esos cuerpos que están bajo su tutela.

Cuerpos tutelados encaminados a un sinfín de diferenciaciones a partir de la forma en que el cuerpo primario de la familia los asume y los interpreta, y sobre todo, los forma.

La perversión de esta naturalización violenta la libertad de las corporalidades e intoxica de supuestos derechos a esos cuerpos que social y culturalmente valen más que otros.

Decir que es un mero asunto de crianza es insuficiente, los códigos sociales, culturales y políticos que existen en un contexto determinado para entender los cuerpos y configurar identidades son dinámicas que transversalizan el aprendizaje. Sin embargo las narrativas primarias y los permisos directos o indirectos con los que cada cuerpo tienen acceso influyen su manera de leer el mundo, la realidad y a los otros/as.

El permiso de posesión con el que se construyen las corporalidades e identidades de los chavalos se contrapone con la prohibición de experimentación y de curiosidad que se inyecta en los cuerpos de las chavalas. Ambos forman parte del juego perverso de la programación que sobre los cuerpos la familia, el Estado, la religión y el mercado global gesta a diario.

Puede resultar cómodo para los adultos el hecho de seguir repitiendo y reafirmando la misma historia en cada etapa de su vida y así heredarlo a cada generación futura. Aun así, los cambios ocurren, los cuestionamientos se construyen y las reflexiones nadie las detiene, ni siquiera la prohibición familiar.

Las incoherencias, las debilidades de este sistema desigual y la violación de derechos son evidentes. La violencia familiar, el abuso sexual infantil, la violencia sexual y la violencia en las relaciones de pareja son sólo algunas de las manifestaciones de estas programaciones que inician en cuadros similares a los mencionados al inicio de este artículo.

 

http://gabrielakame.blogspot.com/