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Sin tener ningún mérito personal que lo explique –de no ser las generosas oportunidades que brindan las revoluciones victoriosas– tuve abundantes ocasiones de ver y escuchar a Fidel.

A más de 30 años de esas experiencias, por primera vez escribo unas líneas, para compartir algunas impresiones y expresiones que perduran en nuestro recuerdo, del dirigente y estadista revolucionario más importante de la historia reciente.

1.- Su superioridad residía en la ética y el humanismo. Enseñaba a los políticos y dirigentes revolucionarios a no mentir jamás. No hay manera de ocultar una mentira. Político que miente se desprestigia. El dirigente no es una estrella de cine, por mucho que lo enfoquen las cámaras. Cuidar celosamente la conducta personal. En otro plano: Nadie tiene la suficiente fuerza moral para pedirle a otro revolucionario que ponga en peligro su país o su revolución.

2. Lealtad. Respeto por uno mismo, los principios y los demás, es imprescindible. Debe respetarse al adversario consecuente. La confianza, indispensable. Esta debe cuidarse. Una falta puede destruirla de forma irreparable. Honesto y trasparente. Siempre hay que decir la verdad, pero no estamos obligados a decir toda la verdad, menos aún, cuando ni siquiera nos preguntan por ella.

3.- Todo lo hacemos por la gente y la humanidad. Salud y educación prioritarias. Confiar y estar siempre cerca del pueblo. El capitalismo es explotador y depredador. Solo hay una salida posible, el socialismo. No claudicaremos jamás. Así nos quedemos solos en el planeta con nuestras banderas, nuestro último grito en defensa del socialismo se escuchará hasta en Marte. Mucho antes de la desaparición de la URSS dijo: “Seremos testigos de un acontecimiento histórico sin precedente en la historia de la humanidad, el tránsito del socialismo al capitalismo en una sociedad” (la URSS).

4.- Mente esplendente. De memoria asombrosa. Informado como pocos en el mundo. Abnegación y pasión por el conocimiento. Procedía por oleadas en ascenso, al examen de aquellos temas esenciales, por ejemplo: la impagable deuda externa. Compartía el avance gradual de sus análisis. No descansaba hasta conocer el problema en su totalidad y llegar a la esencia del mismo. Se anticipaba a los acontecimientos. Procedía como las ciencias.

5.- Creador. Sobre todo, original. Actualizaba y fortalecía la obra inacabada de Marx y Martí. No usaba manuales, ni repetía dogmas ni nombres, ni fraseología revolucionaria, pero afinando el oído, podía escucharse en el trasfondo su disciplina con el método de Marx y el ejemplo de Martí.

Para él, mas allá de los flujos y reflujos de las luchas, siempre son tiempos de revolución. La lucha revolucionaria es siempre de imperiosa actualidad.

6.-Nuestros adversarios y el imperialismo en particular, son insaciables en la demanda de concesiones. Nunca se darán por satisfechos. Siempre quieren mas concesiones. Solo podremos dejarlos satisfechos, hasta que nos vean derrotados, de rodillas. Hay que ser flexibles, pero determinar rigurosamente los límites y saber defender con firmeza nuestras posiciones.

7.- La estrategia no se debe improvisar. Hay que calcular muy bien lo que ocurrirá si se gana o se pierde. Nunca hay que vacilar ni quedarse a medio camino en el desarrollo de la estrategia. Es la derrota asegurada. Todas las consecuencias deben estar de previo previstas y preparadas para actuar en consecuencia. Se gane o se pierda. Insistió con la dirigencia sandinista: ¿que pasará si pierden las elecciones?

8. Dirigente sin horario. Vocación de maestro, ideólogo revolucionario. De cultura universal. Dedicaba las horas que fueran necesarias para explicar una posición o para escuchar a su interlocutor. Así como enseñaba, escuchaba. Preguntaba siempre hasta el más pequeño detalle, rara vez recibía las respuestas esperadas. Cuando se hablaba de Nicaragua daba la impresión de saber más que los dirigentes sandinistas.

9.-Internacionalista. Sin contar con la mejor tecnología era capaz de dirigir hasta en sus detalles los combates lejanos de una guerra, como aquellos memorables contra el ejército sudafricano. Conocía los nombres de los principales combatientes, así como de los lugares donde luchó el FSLN o lo hacía el FMLN.

10. Consciente de su preminencia en la dirigencia de la Revolución cubana, que el atribuía humildemente a su mayor experiencia. Respetuoso de los demás dirigentes. No acumulaba riqueza personal. No imponía sus puntos de vista. Explicaba, persuadía y acataba las instancias establecidas por el partido o el gobierno cubano.

* Politólogo