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El pasado 31 de julio se cumplieron 100 años del nacimiento de un economista que adquirió gran influencia en el siglo pasado, y sigue siendo objeto de debates y controversias en las ciencias económicas, hablamos del Premio Nobel de Economía Milton Friedman, uno de los grandes intelectuales del siglo XX, quien centró su atención en cuestiones relevantes para su época, como son el monetarismo y la doctrina del libre mercado.

Su libro Libertad de elegir “Hacia un nuevo liberalismo económico” fue un éxito. Friedman empieza su libro citando La riqueza de las naciones, de Adam Smith, su mayor influencia, y retoma de este la famosa mano invisible, el individuo que “persigue únicamente su propia ganancia” es “dirigido por una mano invisible para producir un resultado que no formaba parte de su intención”.

Para Friedman la idea clave de Adam Smith es que las partes que actúan en un intercambio pueden lograr un beneficio mutuo, siempre que la colaboración sea estrictamente voluntaria. “Ningún intercambio se producirá a menos que ambas partes logren ese beneficio. Ninguna fuerza externa, ni coerción, ni violación de la libertad son necesarias para lograr la colaboración de individuos que pueden beneficiarse”. Es con esta frase que fundamenta la tesis central de su libro que se basa en el libre mercado y la no intervención del Estado.

En su libro Capitalismo y libertad, deja entrever que la política y la economía no se trata de dos conceptos por separados y divergentes, ya que la libertad política se vale del libre mercado y el desarrollo de instituciones capitalistas. Su principal tesis es que la libertad económica es una condición necesaria para la libertad política. Esta opinión lo convirtió en el mayor defensor y apóstol de la economía capitalista de libre mercado.

Su fundamentalismo de mercado quedó más que evidenciado, cuando dijo a inicio de la década de 1970 que la “única” responsabilidad social de una empresa es aumentar al máximo las utilidades obtenidas para sus accionistas, y que el papel que debe de jugar el gobierno únicamente se debe de limitar a preservar la estructura legal.

Friedman llega a la conclusión que la existencia de un mercado libre no elimina la necesidad de tener un gobierno. Al contrario, el gobierno es necesario para determinar “las reglas del juego”, y para interpretar y hacer cumplir las reglas establecidas.

Todas estas teorías bajo un enfoque empírico le dieron una gran popularidad y rápidamente su pensamiento neoliberal fue catalogado como el nuevo paradigma a seguir, contando de inmediato con una gran cantidad discípulos entre presidentes estadounidenses, primero ministros británicos, dictadores del tercer mundo (Pinochet), directores del Fondo Monetario Internacional y hasta secretarios generales del partido comunista chino como indica Naomi Klein en su libro La doctrina del Shock.

Con la instauraron del fundamentalismo de mercado en la década de los 80, rápidamente las recetas económicas de Friedman fueron aplicadas por organismos como el FMI y el Banco Mundial, que exigían a los países solicitantes de préstamos el cumplimiento de medidas como la privatización de las empresas gubernamentales, desregulación y recortes del gasto social.

Todas estas medidas hoy son consideradas fallidas por los neo-keynesianos Paul Krugman y Joseph Stiglitz. En un inicio generaron algún estado de bienestar, pero la desregulación pervertida del Sistema Financiero y otras industrias han generado una crisis financiera y económica global, además del total desenfreno de la corrupción del sector privado quien vio en la desregulación un incentivo perverso y el medio para obtener utilidades a cualquier costo.

Friedman murió en 2006, antes del inicio de la gran crisis actual, fue el contra-reformador de la reforma que Keynes hiciera al capitalismo; sin embargo, muchas de las tesis de Friedman están en duda, y hoy día el capitalismo global busca una reforma al fundamentalismo de mercado impulsado por Friedman y sus seguidores.

* Msc. CPA, CAMS