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“Lo difícil no son las ideas nuevas, sino escapar de las antiguas”.

Keynes

 

En la actualidad los comunicadores se enfrentan a una nueva era de Tecnologías de Información y Comunicación denominadas TIC, que los obligan a evolucionar para no extinguirse, pero deben tener siempre como principio fundamental preservar la función del periodismo humanístico, ya que lo único que ha cambiado es la forma en que la información aparece ante el lector.

Los medios de comunicación y los profesionales no pueden hacerse a un lado cuando el mundo en su conjunto se abre a experimentar un fenómeno que con Internet a la cabeza recibe diversos nombres y que, como sea que se denomine, trae consigo cambios que deben ser utilizados para mejorar, no para ser comunicadores que utilicen la información para cortar y pegar, convirtiendo los escritos en una masa de textos obtenidos de diversas fuentes a las cuales no se les da créditos.

Si bien es cierto que en Internet existe una fuerte competencia, debido a que cualquier ciudadano puede escribir y publicar noticias, hay que tener presente que este es solo un nuevo medio de comunicación que responde a las necesidades objetivas de evolución de la humanidad.

Nos encontramos en la era de la información digital, donde los periodistas tienen que alfabetizarse tecnológicamente para hacer un mejor periodismo.

Hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo cambiante, y para crecer no hay que quedarse estancados, ya que eso hará la diferencia entre los que son aficionados a la comunicación y los verdaderos comunicadores.

El doctor Xosé López, Profesor Titular de Periodismo de la Universidad de Santiago de Compostela, afirma que “el ciberperiodista cultiva sus señas de identidad”. Esto se logrará mediante la adaptación al cambio, la revisión y renovación de las estructuras tradicionales de la profesión.

Un buen comunicador debe ser flexible, creativo, imaginativo, eficiente, capaz de adaptarse a las condiciones históricas actuales; debe conocer las necesidades efectivas y concretas de cada usuario, tener una mente ágil y viva que transforme y capte los conocimientos más novedosos. Sobre todo debe ser protagonista, teniendo en cuenta que el éxito se logra cuando, antes de ser comunicador, es un ser social, con empatía para ver las cosas.

No son las tecnologías las que hacen al profesional; estas son solo herramientas que sin nuestro uso no pueden funcionar; las capacidades están en el ser humano y no en las máquinas.

Ante estas grandes exigencias demandadas por el nuevo mercado, las universidades juegan un papel fundamental en la preparación de los estudiantes, ya que ellos deben evolucionar a la par de la globalización con el fin de formar a sus profesionales desde el terreno, haciendo un equilibrio entre lo teórico y lo práctico.

Hoy día, el papel de los formadores no es tanto enseñar contenidos con vigencia limitada, sino ayudar a los estudiantes a aprender de manera autónoma, promoviendo su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas, para que, aprovechando las potentes herramientas TIC, puedan hacer un procesamiento activo e interdisciplinario de la información y así construyan su propio conocimiento y no se limiten a la simple recepción.

Esta nueva era representa desafíos para los profesionales de esta rama, ya que deben marcar la diferencia entre los distintos estilos. Por otro lado, tienen que enfrentar en algunos casos una mala remuneración del trabajo, lo que les impide optar por una especialización en la materia, ya que los medios no quieren invertir en la preparación de sus trabajadores.

El reto para los comunicadores, como en todas las profesiones, es mantenerse a la vanguardia de los nuevos métodos para mejorar su trabajo, y sobre todo reconocer que la nueva era de la información no es una amenaza descodificadora de cerebros como muchos piensan; al contrario, viene a ser una herramienta que brinda oportunidades para obtener información de manera inmediata, que sirva de consulta para elaborar sus escritos.

No se trata de robar los créditos de otros, sino de comprender para poder realizar sus propios análisis.

 

* Estudiante de comunicación