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Una de las obras del escritor Jorge Luis Borges (1899-1986) que más disfruto leyendo es ¨El jardín de senderos que se bifurcan¨, que junto con ¨Artificios¨ conforman el libro que lleva por título ¨Ficciones¨.

La obra incluye 7 relatos que cautivan por la brevedad y calidad de su prosa y especialmente por la combinación erudita de una serie de elementos tomados de la filosofía, la psicología, la matemática, la poesía, la semiótica, la filología, la mitología y la historia -entre otras disciplinas-, con los que el escritor crea, mediante el empleo magistral de la conjetura, la metáfora y la paradoja, matizado con cierta dosis de fina ironía y sarcasmo, un universo literario mágico lleno de infinitas posibilidades

A continuación reseño los primeros tres relatos de la obra, sin que ello implique el desmerecimiento de los otros cuatro:

En ¨Tlön, Uqbar, Orbis Tertius¨, se aborda el tema de una sociedad secreta multidisciplinaria que surge para inventar un país imaginario (Uqbar) y que después de bregar en esa tarea durante varias generaciones -y luego de un paréntesis de 2 siglos-, los herederos iniciados en la obra al retomarla se vuelcan hacia un objetivo más ambicioso: la invención de un planeta ilusorio (Tlön), que sería dotado con las características propias de un cosmos. La revisión integral de la obra la realiza otro grupo nebuloso y secreto de intelectuales y artistas (Orbis Tertius). Borges señala que ¨Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres¨.

En ¨Pierre Menard, autor del Quijote¨, se detalla la obra numerosa de ese novelista imaginario (Menard), pero se enfatiza en la laboriosa e insólita tarea impuesta en 1934, de llegar a escribir El Quijote (no otro Quijote). Producto de un largo, duro y paciente trabajo de producción y depuración literarios, la obra de Menard cumple el objetivo de ser verbalmente idéntica al Quijote de Miguel de Cervantes, letra por letra y línea por línea, hasta en sus mínimos detalles. Pero, a la vez propicia un contraste de estilos entre ambos escritores y refleja el manejo magistral de Menard, de la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas. Borges apunta: ¨Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la Odisea como si fuese posterior a la Eneida y el libro ¨Le jardin du Centaure¨ de Madame Henri Bachelier como si fuera de Madame Henri Bachelier. Esa técnica puebla de aventura los libros más calmosos¨.

En ¨Las ruinas circulares¨, el náufrago que llega a la isla se propone materializar a un hombre para escapar del tedio y la monotonía que impone la soledad. Con esa finalidad, se dedica a soñar a un hombre con todos los detalles materiales y vivenciales, para imponerlo a la realidad. A lo largo de un año, en varias sesiones de sueño, el náufrago soñó que el hombre en sus sueños adquiría realidad en forma paulatina.

Finalmente, en el sueño del hombre que soñaba, el soñado despertó. Este hijo del sueño fue enviado a otra parte remota de la isla y pronto se dio a conocer como un gran mago, capaz de hollar el fuego y no quemarse. El soñador sabía que el fuego era la única realidad que verificaba que su hijo era un fantasma: la proyección del sueño de otro hombre.

Transcurridos varios años, un voraz incendió vino a destruir el refugio de la isla y mientras las llamas le rodeaban, el náufrago se dio cuenta de que el fuego no laceraba su cuerpo. Borges señala: ¨Con alivio, con humillación y terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.

En esencia, se trata del soñador que sueña a una persona, pero a su vez es el sueño de otro soñador que también es el sueño de alguien más, pudiendo ocurrir así ad-infinitum.

Queda formulada una invitación a leer los otros cuatro relatos, especialmente ¨La biblioteca de Babel¨ y ¨El jardín de senderos que se bifurcan¨ -que presta su nombre al libro-; y por supuesto, los 9 relatos de ¨Artificios¨ así como el resto de la vastísima y cautivadora obra borgiana.

 

* Economista