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Lo mismito que el año pasado, clarines y tambores atormentando a los vecinos enfermos durante los ensayos para celebrar algo inexistente. Jamás hemos sido libres, independientes, ni soberanos. El artículo 6 de nuestra Constitución es una solemne mentira. Desuncidos del yugo español, fuimos uncidos por nuestros malinchistas gobernantes al yugo yanqui. Solo fue un cambio de amos, aquí quien impone sus leyes es el FMI.

“¡Los yankees! Pintadme las fauces muy abiertas de un cocodrilo egipcio ¡Ya pasa el faraón! Somos cinco pequeñas soberanías muertas ¡Contra toda razón! ¡Contra toda razón!” se lamentaba el padre Pallais, y ante la enfermiza admiración de Darío por la bandera americana, él hace oír su hermosa y patriótica voz: “Quisiera decirte bandera estrellada, que flotas hoy día, manchando los aires tan puros y limpios de la patria mía, ¿por qué en vez de estrella que guía a los pueblos al sol que redime, no adorna tus franjas de rubios colores, cadena que oprime?”

Un país pobre es igual a un hombre pobre. Somos una nación mendigante. ¿Quién se atreve a negarlo? Me dolió el alma ver por la TV en una de estas celebraciones, niños campesinos descalzos de una de esas regiones olvidadas jinoteganas, marcando el paso sobre terrenos enlodados. ¿Cómo se le puede llamar a esto? La mentira es una falta moral, y la mentira oficial es, no del gobierno de turno, sino de todos los que hemos tenido que nos han educado en la falsa enseñanza de que somos libres, independientes y soberanos.

Y nuestros intelectuales, inclusive quienes han sido “Rectores Magníficos”, han sido cómplices de esta canallada. Los Ministros de Educación han sido nombrados, no por capacidad, sino por políticos, y ya sabemos lo que es un político. En la era Somoza tuvimos a un ingeniero agrónomo, Mora Rostrán. Por favor señor Presidente, Ministros de Educación, no sigan engañando a la juventud. Corresponde a los padres de familia decirles a sus hijos la triste verdad de lo que realmente somos, un país dependiente, limosnero. El patriotismo ya no existe, los únicos patriotas que quedan son los dulces patriotas caraceños de a diez pesos la docena, que podemos saborear en medio de tanta amargura.

Termino con una poesía que me inspiró una Musa llamada Tristeza, que he titulado, parodiando a Darío “La Marcha Mortal”: “¡Ya viene septiembre, ya viene septiembre! Se escuchan tambores y pitos. Desfilan famélicos jóvenes y mitos. Señala el abuelo los Midas al niño, pues en los colegios en vez de diplomas, orejas de burro les dan con cariño. ¡Ya viene el colegio, ya viene el colegio! La ignorancia se anuncia con vivo reflejo, y la independencia, que es un cuento viejo, seguirá viviendo para los pendejos. Ya pasan debajo los arcos mortales, maestros serviles que con el ministro, por amor al lucro, llevaron a cabo privatizaciones. ¡Ya pasa el colegio, ya pasa el colegio! Se escuchan los claros gemidos de los oprimidos, y cantos alegres de maestros corruptos que el paso acompasan con ritmos marciales al son de los reales. Tal pasan los sucios maestros debajo los arcos mortales. Y en el palco alegre de los principales, el feo ministro, cual la bella Eulalia….ríe, ríe, ríe, por todos los males causa de sus males”

Notas:

El feo Ministro: Humberto Belli.

Midas: Rey mitológico de Frigia, a quien Apolo castigó haciéndole salir orejas de burro por fallar desfavorablemente su disputa con Pan y Baco.

 

* Escritor autodidacta

Tel. 2268-9093