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Las terribles consecuencias que por razones de poder –principalmente- han dejado las guerras, han llevado a millones de “idealistas” a abrigar la idea de un Gobierno Mundial con el fin precisamente de terminar con las guerras y garantizar la paz y seguridad internacional. Una y otra vez ha quedado demostrado que el mecanismo de “Equilibrio de Poder” nunca ha asegurado ni asegurara per se la Paz y Seguridad Internacional.

Ante la situación de círculo vicioso de Equilibrio de Poder y Guerra, la Comunidad Internacional se ha visto obligada a implementar otro tipo de mecanismo que fuera capaz de ir sustituyendo el mecanismo tradicional de Equilibrio de Poder y así se pasó del primer “Pacto Social Internacional” con el Tratado de Westfalia (que estableció el principio de no injerencia e intervención de un Estado en los asuntos internos de otros Estados) a la firma del “Pacto de la Sociedad de Naciones” después de la primera guerra mundial.

A pesar del rol importante que la Sociedad de Naciones jugó en términos de solución de controversias internacionales y algunos intentos de firma de acuerdos sobre reducción o control de armas, no fue tomada en serio por la Alemania de Hitler y por el Japón imperial -principalmente- y nuevamente las ambiciones de poder mundial hundieron a la humanidad en la más terrible de las guerras que finalizó con el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Después de la Segunda Guerra mundial, las superpotencias de turno crearon una nueva Organización de “Seguridad Colectiva” que fuera capaz de garantizar la paz y seguridad internacional, prohibiendo esta vez a todos sus miembros de manera explícita el uso de la fuerza.

No obstante, la misma Carta establecía que si alguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad vetaba una resolución relacionada con el mantenimiento de la paz y seguridad internacional, la resolución no tendría efecto y por ende la Organización quedaba paralizada (puesto que las resoluciones emitidas por el otro Órgano que era la Asamblea General no tenían efectos vinculantes; a no ser que se recurriera a la Resolución No. 377 “Unión Pro-Paz” que facultaba a la Asamblea General a actuar en caso de parálisis del consejo de Seguridad y que solo ha sido utilizada una vez en la historia de la ONU).

Las pruebas para la ONU no se hicieron esperar y diferentes conflictos durante la guerra fría (la guerra de Corea y el conflicto palestino-israelí) pusieron de manifiesto que mientras los miembros permanentes del Consejo de Seguridad tuvieran intereses contrapuestos, la ONU estaba incapacitada para actuar en función del mantenimiento de la Paz y Seguridad Internacional.

Hoy por hoy, y a partir de los acontecimientos donde los intereses de las superpotencias se ven contrapuestos (como es el caso de Siria, Irán, Corea del Norte e Israel), no se puede decir –por la forma como están establecidas sus competencias- que la ONU es una especie de Gobierno Mundial.

Desde el Siglo XIII se viene planteando la idea de un “gobierno Mundial” que agrupara a todos los Estados bajo un concepto que podría ser del tipo federalista. Dante, El Duque de Sully, El Abad de Saint Pierre, Rousseau y Kant (entre muchos), propusieron la creación de un Ente con características similares a las que hoy presenta la Unión Europea pero de dimensiones mundiales, no dudando de que los Estados una vez federados no tendrían ningún motivo para la guerra (a como ha sucedido con Francia, Alemania e Inglaterra en la Unión Europea).

Las guerras, y hoy en día la globalización, han hecho posible modelos de integración que buscan el modelo federalista; sin embargo una “Asociación Mundial de Estados” de corte federal está muy pero muy lejana.

*Catedrático de Relaciones Internacionales