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“Vamos con Eduardo”, que debería llamarse “Nunca ir con Eduardo”, es un movimiento político abyecto en el que están cientos de tránsfugas del Partido Liberal Constitucionalista; algunos empleados y empleadas del que se dice líder; somocistas e hijos e hijas de alcaldes somocistas. Solamente cinco personas de ese movimiento han sido miembros del verdadero Partido Liberal Independiente histórico. Los demás son payasos de circo ambulante, como en L´strada de Fellini. En la historia reciente de nuestra política, nunca se había visto un atraco semejante.

El denominado MVE no es original sino copia de un movimiento gestado en el seno de la campaña liberal del Ing. Enrique Bolaños llamado “Amigos de don Enrique”, que -desde su invento- se aisló del PLC. En otras palabras, desde antes de la victoria en las elecciones del 2000 la división ya era un hecho. Un año después todo era hostilidad y ahí están los resultados: un liberalismo hecho trizas y el orteguismo feliz.

Ahora la autoridad del PLC va a impugnar a cientos de tránsfugas del MVE que nunca renunciaron al PLC, ni son verdaderos PLI. Justa decisión del PLC y desde mis casi 40 años como PLI apoyo esa intención y me pongo a la orden del PLC para ayudarles en lo que necesiten. Que lo demuestren con documentos ciertos; fecha de su afiliación etc.

Los estatutos del PLI no son solamente estatutos. Son el fruto de décadas de lucha; son el fruto de la gloria y del dolor por la República, del combate por la decencia en el seno del partido más honorable que ha existido en la historia política desde la segunda mitad del siglo pasado y lo que va del presente. Ningún Partido ha tenido la honra de contar entre sus miembros a hombres de la talla de los doctores Enrique Lacayo Farfán, Alejo Mendieta, Juan Manuel Gutiérrez, Manuel Cordero Reyes y decenas más.

Una de las razones de los sucesivos pactos de Somoza García con el conservatismo era para evitar que el PLI llegara al poder, porque sus propiedades le serían confiscadas. Por eso, Somoza García le temblaba al PLI, porque ha representado la reserva moral del honor político nacional.

Por eso, el atraco del MVE a las históricas estructuras del PLI es misión de mercaderes que entregaron mi Partido a un grupo de aventureros a cambio de curules. Llegaron a mi partido sin cumplir los requisitos estatutarios y se hicieron elegir sin tener los años que indican los estatutos para ser electos, entre otras violaciones.

El PLC debe exigir que le muestren las cientos de hojas de afiliación de tanto mentiroso, y los reportes de asambleas delegatarias que, en obediencia a la ley Electoral, deben ser enviadas al Poder Electoral para su resguardo. En la Corte duermen los numerosos recursos de impugnación interpuestos contra el atraco.

Basta examinar la conducta política de quien se dice su líder para entenderlo, pues ha sido actor de la división del Liberalismo durante elecciones presidenciales y municipales. Desde su relativamente joven vida política ha demostrado ser ya un viejo corrupto al prestarse como comparsa de la mal llamada oposición, no para competir por la lucha por el poder, sino para disfrutar de las migajas del orteguismo en su helada curul, compartida con 26 cotorras de cuartería.

Perfecta la actitud del PLC. Verán que las estructuras de ese PLI no existen. Pero el CSE las simulará con la gruesa lupa del fraude; como las narco cédulas que dan ahí por unos dólares más.

*Abogado y Notario