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El historiador Jerónimo Pérez, quien vivió en la época de la Guerra Nacional (1856-57), refiere en las páginas de uno de sus libros, episodios como los siguientes:

“Los legitimistas, corridos de Chontales se dirigieron a Muymuy y de allí a un valle que llaman Matapalo, en donde estaba el General don Fernando Chamorro con unos tantos oficiales, después de los sucesos ocurridos en el departamento (en ese entonces cabecera de Segovia) de Matagalpa, que vamos a contar desde el origen…

(Acta de Matagalpa del 20 de abril de 1856. Jerónimo Pérez, p. 215)

“A Chamorro se le desbandó la tropa y con una porción de oficiales casi desnudos, descalzos, llegó a aquel valle de Matapalo, en donde se le juntaron los restos dispersos de los legitimistas que Goicuría corrió de Chontales.

(26 de abril 1856. J. Pérez, p. 219)

Fuente: Pérez, Jerónimo. Obras Completas. Col. Cultural Banco Nicaragüense. 1993.

Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué habrá escogido la cañada de Matapalo el general Fernando Chamorro cuando venía huyendo de Goicoiría en Chontales? Al mismo valle de Matapalo regresó Chamorro con sus tropas de indios y ladinos derrotadas en Somoto, en marzo de 1856, misma batalla donde hirieron a J. D. Estrada. Yo creo que allí les quedaba más expedito, tanto viniendo de Chontales, así como de la Alta Segovia, pues la cañada de Matapalo quedaba al este de Matagalpa.

Fernando Chamorro se refugió en Matapalo porque allí tenía apoyo de los indios matagalpas, conocimiento del terreno montañoso y apoyo logístico de parte de ellos.

Era la ruta del viejo camino por donde sacaban ganado hasta el Paso de Panaloya.

Los granadinos se refugiaron en la cañada de Matapalo y Yúcul. Los leoneses y chinandegas como Tomás Martínez y José Bonilla, así como estelianos como Faustino Calderón, y Lanuza; neosegovianos de El Cuje como Francisco Gómez, se alojaron en casas de amigos en la ciudad de Matagalpa, junto con los locales como Estanislao Morales, Patricio Centeno, Ignacio Jarquín, Ignacio y Julián Artola, y Espiridión Galeano.

A finales de agosto había salido la columna vanguardia de 100 soldados ladinos al mando de José Dolores Estrada y Patricio Centeno, pero habían sostenido un encuentro el 5 de septiembre con tropas de filibusteros, y temiendo un contra ataque Estrada había urgido refuerzos al jefe del Ejército del Septentrión estacionado en Matagalpa; éste le envió una columna compuesta de 60 indios flecheros de esas cañadas de Matapalo, Yúcul, San Pablo y Jucuapa, bajo el mando del mayor Francisco Sacasa, y cinco oficiales ladinos: Ceferino González, Miguel Vélez, José Ciero, Francisco Avilés, Manuel Marenco y Estanislao Morales. Se reunieron en la ciudad de Matagalpa, donde armaron con parte de los 300 rifles traídos de Guatemala a algunos indios que sabían operarlos. Esta columna salió a pie el día 9, llegando el día 11 de septiembre, y según el sargento Carlos Alegría, testigo presencial en la batalla de 1856, en carta escrita ya retirado en Masaya en 1886, dice:

“El 11 llegó una división de sesenta indios con flechas al mando del Mayor Francisco Sacasa con los oficiales Ceferino González, Miguel Vélez, José Ciero, Francisco Avilés, Manuel Marenco y Estanislao Morales, que fueron tan útiles a la Jornada del 14.

(Archivo del historiador Andrés Vega Bolaños. Carta del sargento Carlos Alegría, La Prensa Literaria.7 de septiembre de 1985, pág. 3)

El sendero de los flecheros

La ruta pudo ser el camino viejo de Matagalpa a Terrabona, saliendo por la calle actual del Estadio de Béisbol y del Cementerio Municipal; subían el cerro Apante hasta pasar por Matasano y cerca de Payacuca, bajaban a Molino Sur, Jamayca, seguían a Terrabona, Olominapa, cuesta de Cicayán hasta San Blas y Maderas, ya en el valle de Ostocal llegaron hasta la hacienda San Jacinto.

De la cañada de Matasano hay una vista espléndida de cerros de Terrabona y los valles siguientes. En estos valles, hace un año, un niño arando en esa zona de Jamayca y Molino, encontró 81 monedas y dos aretes en un jarrito de cerámica en el campo que araba. Lo que indica que en tiempos coloniales hubo allí fincas productivas y un camino más expedito a Matagalpa, a San Jacinto y Tipitapa.

*Historiador