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El MRS propone el voto nulo en las próximas elecciones municipales de noviembre, pero, soslaya relacionar los efectos de su propuesta con la conciencia de las masas. Uno de sus dirigentes, de nombre Henry Ruiz, explica que el voto nulo es una forma de protesta contra el pacto que, aunque resulte numéricamente muy bajo, se convertirá, no obstante, en un voto calificado.

Parece, así, que la calificación del voto nulo obedezca a un fin suprasensible, o a una finalidad estética, y no a un análisis político, con base a la relación dinámica entre las clases sociales. El voto nulo, para el MRS, es un objetivo válido en sí mismo, como una pieza de arte, cuyo valor se aprecia al margen de la situación política del país y de la composición de clase del observador.

Si se pretende superar la formulación de propuestas políticas con base a sentimientos individuales o a argumentos morales, y se aspira a tomar decisiones políticas en el terreno electoral con base a cierta metodología científica, se debe partir de un análisis de las condiciones en qué sería válido el boicot de las elecciones, por lo que resultaría correcto, de acuerdo a los principios del partido, llamar a la abstención o al voto en blanco. Luego, se demostraría que esas condiciones objetivas y subjetivas se cumplen en la situación política de Nicaragua.

En este artículo, además de determinar si se cumplen o no esas condiciones, nos interesa destacar las consignas revolucionarias que un partido obrero desprende de la situación política concreta del país.

Un partido sin conciencia de clase se satisface con darles a sus militantes pautas formales, para que expresen simbólicamente sentimientos individuales de protesta. Sonarse la nariz puede significar, en la mente de la pequeña burguesía, una forma de protesta contra el pacto. Pintar la papeleta de votación, y pincharla una docena de veces con un lapicero barato, probablemente, haga al voto más calificado todavía. La imaginación política de la pequeña burguesía se dedica a idear abstracciones formales de enorme simpleza como éstas, con el fin exclusivo de darle salida a los impulsos de su voluntad impotente, fuera del ámbito de la lucha de clases.

Otro dirigente del MRS, Mónica Baltodano, en un artículo de opinión en EL NUEVO DIARIO, del 21 de agosto de 2008, nos permite ver cómo es que se concibe el voto nulo en las actuales circunstancias, desde una perspectiva pequeño burgués:

* “Votar por el FSLN o el PLC, que son las dos caras de la misma moneda, es votar bajo secuestro.

* Llamar a votar por uno para que no gane el otro nos hace partícipes del juego infame.

* Con el voto nulo rechazamos al régimen de democracia corrupta al que estamos sometidos.

* No aceptamos ejercer el derecho al voto bajo la condición de rehenes.

* Mandamos un mensaje de rechazo al régimen excluyente, autoritario y machista que se ha instalado en nuestro país”.

Son reflexiones centradas en sentimientos subjetivos, propias de un círculo de amigos pequeño burgueses que se preguntan qué hacer, como grupo cristalizado, el día de las elecciones, ya que se sienten rehenes, sometidos, secuestrados. Y la respuesta que encuentran a su frustración, es la de mandar, durante las elecciones, un simple mensaje de rechazo al régimen autoritario.

Un partido político proletario, en cambio, no se plantea como objetivo una consigna que le dé desahogo a los sentimientos de frustración de sus militantes. Una consigna revolucionaria tiene por función, más bien, agudizar la contradicción entre los intereses de las masas trabajadoras y los de la clase dirigente del gobierno burgués, en circunstancias tales que la dinámica de esa lucha conduzca a conquistas políticas para el movimiento obrero (conquistas, previamente determinadas por el análisis estratégico de la correlación de fuerzas).

En las condiciones concretas de Nicaragua, el danielismo avanza con un proyecto reaccionario de consolidación política de un régimen absolutista causi feudal, de carácter personal, que se fortalece en la medida que sustrae todos los derechos democráticos de los trabajadores. Su triunfo definitivo, lo habrá alcanzado, no sólo con la destrucción de todas las organizaciones independientes de los trabajadores, y con la destrucción de la prensa independiente, sino, cuando logre afirmar un control total sobre el Ejército y la Policía, y perdure en el poder con cambios a voluntad a la Constitución Política (para establecer la figura jurídica de primer ministro).

Las elecciones, para un partido revolucionario, son, únicamente, una palestra de la lucha de clases, que debe usarse para la agitación de masas; para atraer a los trabajadores al partido obrero, para poner al desnudo los intereses y los conflictos de las clases en la sociedad. En nuestro caso, para contraponer los intereses de los trabajadores y de la pequeña burguesía (artesanos, campesinos, empleados) a los intereses oligarcas y burgueses que están detrás del golpe de Estado fascista que el danielismo ha puesto en marcha.

Un partido electorero tiene un enfoque distinto. En otra sección del artículo citado, la señora Baltodano revela que el MRS promueve el voto nulo porque se concibe a sí mismo como simple partido electorero:

“Muchos saben que la casilla legal del MRS era la opción claramente diferente de las actuales ofertas. El enfrentamiento del régimen requiere un verdadero proyecto alternativo, de una fuerza de identidad y claro perfil progresista, con claridad de objetivos vitales para la democracia.
Con la ilegal e ilegítima supresión del MRS y PC de las municipales de 2008 no queda otra opción que llamar al voto nulo. El voto nulo es ahora el voto de la dignidad”.

La señora Baltodano confiesa que la casilla electoral de su partido es sólo una opción de voto diferente dentro del sistema. El enfrentamiento al régimen --que ella propone-- consiste en que los electores puedan escoger “una fuerza con identidad y claro perfil progresista”. Si se pierde esa posibilidad… hay que votar nulo… por dignidad. Ésa es la desnuda visión electorera, propia de la pequeña burguesía, que se transparenta al aire, ahora, que el MRS ha perdido el ropaje de su legalidad partidaria.

El perfil progresista de un partido revolucionario no es un traje con el que se desfila en la pasarela electoral, para obtener, así, cargos en el Estado y hacer reformas.

El contenido revolucionario de un partido viene determinado por la táctica que adelanta en el seno de las masas en cada circunstancia histórica, con una combinación de trabajo legal e ilegal según las condiciones de la lucha.

En la situación política actual, la táctica revolucionaria del partido obrero debe preparar, en los hechos, la lucha contra el fascismo y educar a las masas para triunfar en esta lucha contra el golpe fascista que ejecuta el danielismo, incluso, desde el proceso electoral.

Para un marxista la decisión de participar o de llamar al boicot de las elecciones, se deriva del grado de madurez subjetiva de las masas en cada momento histórico. Depende de las condiciones de flujo o de reflujo de la acción de masas. El boicot de las elecciones (llamar al voto blanco o a la abstención electoral) sólo es correcto cuando el partido revolucionario encuentra una forma alterna de unirse a las masas trabajadoras, de atraerlas al partido, como ocurre durante la acción directa que éstas despliegan en un momento de flujo revolucionario en contra del gobierno reaccionario. Tal fue el caso del voto bronca en Argentina, en 2001.

Aquí y ahora, se trata de frenar el proyecto fascista del danielismo. Éste es el objetivo estratégico fundamental. Y desde este punto de vista se debe tomar la iniciativa táctica de impedirle al danielismo que ejecute sus planes.

En primer lugar, hay que apoyar a las bases liberales en las próximas elecciones, sin cejar un instante en la denuncia política de la complicidad de su dirigencia corrupta con el proyecto fascista. Estas bases liberales, sobre todo, campesinas, constituyen la mayoría del electorado, y deben ser atraídas a una lucha efectiva contra el golpe de Estado danielista, arrebatándolas a la dirección cómplice de sus jefes corruptos.

Se debe empezar de cero, con una consigna de lucha clara: ¡Voto antifascista! ¡Derrotar al danielismo en las próximas elecciones municipales! Conformar piquetes antifascistas, para defender los espacios democráticos que el régimen absolutista pretende arrebatar.

*Ingeniero eléctrico.