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Invertir en educación no solo aumenta el bienestar de los ciudadanos y la productividad de un país, sino que, desde el punto de vista económico, ofrece un balance positivo. Así lo asegura el primer informe del Observatorio sobre Capital Humano del BBVA, presentado el miércoles en Madrid, al señalar que el Estado recupera casi toda la inversión -el 90%- que destinó a la formación de los alumnos.

Y ello a pesar de la gran lacra de la educación española, el casi 30% de fracaso escolar a los 16 años, que supone el 60% del gasto educativo público total que se realiza en España y reduce entre 2 y 4,5 puntos porcentuales la rentabilidad de la educación no obligatoria: bachillerato, formación profesional y los tres ciclos universitarios.

Ángel de la Fuente, director del estudio y miembro del Instituto de Análisis Económicos del CSIC, asegura: “Estudiar es más rentable para el alumno que invertir en activos financieros”. Lo justifica de la siguiente manera: si un ciudadano posee una cartera de valores en la que la mitad de los títulos son bonos del Estado y la otra mitad acciones del mercado variable obtendría una rentabilidad anual del 3,2% del capital invertido, siempre usando como referencia la media de las Bolsas españolas.

En cambio, si el dinero se destina a formar a un bachiller, universitario o titulado, la rentabilidad sería del 7%. Para calcular este porcentaje, los autores del estudio, el citado Ángel de la Fuente y el jefe de la división de investigación del Banco de España, Juan Francisco Jimeno, han tenido en cuenta la media salarial de estos titulados, su contribución a la Hacienda pública y el ahorro en desempleo.

Igualmente resulta rentable, en su opinión, prolongar un curso los estudios no obligatorios, pues lo que se aumenta en inversión se aumenta igualmente en todos los parámetros citados.

El investigador Ángel de la Fuente también resalta que el beneficio sería aún mayor si España lograra reducir las tasas de fracaso escolar: “El coste de este fracaso supone en promedio un 60% del gasto directo del sector público en el sistema educativo. Las repeticiones de curso y el abandono escolar aumentan entre un 30% y un 63% el tiempo necesario para aprobar un curso académico, con el consiguiente aumento de los costes educativos”, asegura.

 

* El País