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Generalmente las madres que no han sido adiestradas con técnicas del amamantamiento pueden fracasar en su lactancia por una colocación incorrecta al seno materno. Y si alimentan alternadamente con pachas, por creer que su leche no abastece las necesidades de su tierno, no van a producir suficiente leche, se les seca precozmente y también el bebé se confunde y no aprende a succionar del pecho.

Por ello es deseable que en las instituciones, en la comunidad y dentro de los hogares toda madre lactante sea reforzada positivamente en su autoestima, en su autoconfianza de producir leche y sea apoyada con la carga del trabajo doméstico. Deberá recibir apropiada información pertinente sobre las cualidades de la leche materna, que ninguna fábrica humana puede imitar. La leche materna es producida en la única fábrica que tiene doscientos millones de años de experiencia.

La relactación es un proceso que la mujer realiza para criar con su pecho a un bebé porque no está produciendo suficiente leche, o ya se le secó, o existe rechazo de la cría para mamar, o se combinan ambos casos. Ella debe tener interés y disposición para provocar la bajada de la leche, para mantener la producción y para vencer el rechazo de la cría hacia el amamantamiento.

La técnica que se usa es darse masaje en ambas chiches por unos minutos. Luego con ambas manos bien lavadas se rodea la base del seno y se presiona suavemente, moviéndolas hacia el pezón. Después se colocan los dedos pulgar e índice sobre el borde de la areola y se empujan hacia atrás, intentando juntar ambos dedos. Esta maniobra de extracción manual se repite cada dos horas en el día y cada tres horas de noche.

Simultáneamente al bebé se le ofrece el pecho cada vez que tiene hambre día y noche por varios días seguidos y después que haya succionado, se le alimenta con una cucharita o un vasito con la leche que tomaba antes. No se le hace aguantar hambre, ya que se puede deshidratar. La colocación del bebé al seno deberá ser correcta, o sea que su cuerpo esté totalmente girado hacia el cuerpo materno y con su boca cubra toda o casi toda la areola. Si solamente jala el pezón no habrá succión y le producirá grietas a la madre.

Cuando la/el bebé llora apenas la madre intenta darle de mamar, la madre debe hablarle con cariño, arrullarlo/a, acariciarlo/a e intentar pegársela/os nuevamente cuando se haya calmado. Si no agarra el pecho, deberá colocárselo al seno, usar una jeringa hervida (sin la aguja) llena de leche para dejar caer unas gotitas de leche entre la boquita del/a bebé y el pezón hasta que lo agarre creyendo que saca leche del pecho. Después de unas veinticuatro horas de estar haciendo esto, la/el bebé empieza a succionar del pecho siempre que esté bien colocada/o cubriendo la areola con su boquita.

Se continuará alimentando con leche en taza, la que irá disminuyendo en cantidad. Cuando mama suficiente tiempo y la madre considera que ya tiene suficiente producción de leche, se deja sólo con el pecho hasta cumplir los seis meses de edad. A partir de los seis meses se continúa con el pecho y se complementa con alimentos semisólidos para que el tierno saboree y aprenda a masticar y beberá el agua hervida en taza. No necesitará otra leche hasta el destete total que ocurre después de los dos años de edad cumplidos.

 

* Pediatra. Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

Tel. 22529237

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