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Muchos nicaragüenses no tienen suficientemente claro que el grave deterioro institucional que el país viene sufriendo, a partir de enero del 2007, impacta negativamente la economía, dificulta la superación de la pobreza y genera una vida de privaciones y exclusión para amplios sectores de la población.

Por sus limitaciones educativas y culturales, los sectores más pobres no alcanzan a comprender que el irrespeto a la Constitución Política y las leyes; la ausencia de un auténtico Estado de Derecho; la falta de independencia de los poderes del estado; la corrupción administrativa y judicial; y en fin todo lo que es propio de un régimen dictatorial, ilegal e inconstitucional como el que nos gobierna, los condena a permanecer en la pobreza y a su transmisión de generación en generación. Quizás piensen que su situación ha mejorado porque tuvieron acceso a unas cuantas láminas de zinc, a algunos materiales para reparar sus humildes viviendas o unas cuantas gallinitas más una vaquita y una cerda parida. Pero este tipo de programas manejados a criterios partidarios y asistencialistas, no resuelven el problema estructural de la pobreza ni son los suficientemente amplios como para cubrir a gran parte de los pobres del país.

En un reciente pronunciamiento, el Movimiento por Nicaragua describió así la realidad de los programas sociales, sobre la base de la más confiable información disponible (Encuestas de medición del nivel de vida del 2005 y 2009, en informes de Funides y FIDEG. Dice el pronunciamiento:

“a) Las intervenciones estatales no han generado riqueza ni han disminuido la inequidad social; b) Algunos programas sociales pueden estar aliviando temporalmente la pobreza de reducidos grupos, como el Hambre Cero, que llega sólo al 2% de los pobres, pero otros no están siendo dirigidos a los pobres, como Vivienda Digna y Usura Cero, cuyos beneficiarios, en un 85%, no son pobres (Funides); c) Tampoco se está respetando el Mapa de Pobreza, porque la mayoría de estos recursos se están invirtiendo en Managua y solo el 11% en el Caribe Rural, que tiene el 16% de población pobre (Funides); d) Entre el 2009 y 2011, la pobreza solo se ha reducido en un 0.6%, es decir que de cada 100 pobres, solamente media persona ha mejorado su situación de vida. El analfabetismo se ha mantenido estático alrededor del 17% y la escolaridad está estancada en menos de 6 años, y con menor calidad (FIDEG)”.

En cuanto al desempleo, que es otro de los flagelos que sufre la población, el pronunciamiento afirma que más bien se están cerrando oportunidades de empleo. “Según últimas encuestas, al menos un 20% de la población tiene un miembro de su familia que perdió recientemente su empleo y el desempleo sigue siendo el principal problema para el 26% de la población. Según el FIDEG, el 70% de los nicaragüenses económicamente activos están sin empleo o sub empleados. El 29.8% consideran que sus perspectivas de trabajo disminuyeron este año, y un 20% adicional sintió el impacto de la inflación, según última encuesta de Funides. El desempleo está incrementando las tasas de migración en 3 puntos entre 2011 y 2012, con el grave impacto en la estabilidad familiar y la pérdida de recursos humanos para el país”.

Otro factor que atenta contra el poder adquisitivo del salario y empobrece la población, es el alza constante en el precio de los combustibles y la energía. A este respecto, el pronunciamiento apunta que: “En los últimos meses ha habido un incremento sostenido del precio, siendo el precio promedio del diesel el segundo más caro en Centroamérica. A pesar del acuerdo preferencial que tenemos con Venezuela, el Grupo ALBA, que importa el 97% del petróleo, en el 2011 lo compró US$13.00 más caro que la ESSO (Puma Energy). El precio del combustible ha aumentado sistemáticamente en las últimas semanas. Y no se corresponde con el precio internacional del barril de petróleo que ha caído hasta los US$85. Este incremento está afectando seriamente los hogares nicaragüenses, a través del precio de la energía, de la canasta básica y de los servicios básicos”.

Este año la economía crecerá tan solo un 3.3%, lo que es absolutamente insuficiente para enfrentar seriamente la pobreza que afecta la mayoría de nuestro pueblo. En realidad, deberíamos crecer, por varios años, al menos un 7% u 8%, para iniciar un proceso serio de superación de la pobreza. Para lograrlo necesitamos una institucionalidad democrática sólida, Estado de Derecho, e independencia de los poderes del Estado. Nuestro pueblo debe llegar al convencimiento que las dictaduras generalmente no resuelven el problema de la pobreza sino que la agudizan. Una auténtica democracia es el camino para superarla.

 

Managua, septiembre de 2012.

* Jurista, educador y escritor