•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Una decisión clave para el inmediato futuro de nuestra educación nacional la constituye establecer por ley y por consenso la educación para una cultura de paz como base para la educación nacional en todos sus subsistemas.

Esto lo sostengo apoyado en los textos normativos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en particular y además en las leyes nacionales y en los documentos curriculares nacionales.

El paradigma de la Cultura de Paz tiene sus inicios históricos en el concepto creado por Felipe McGregor allá por el año de 1984, oponiéndolo a la cultura de la violencia. Este concepto ha tenido su historia y su desarrollo normativo, pero en el principio significaba todo el esfuerzo de no usar la violencia para resolver los conflictos.

Este concepto se convirtió pronto en una especie de paradigma de racimo porque engloba: los derechos humanos, la promoción de la democracia, la no violencia, la solución pacífica de conflictos, la protección del medio ambiente, la diversidad cultural y los principios de libertad, justicia , paz, cooperación y la solidaridad.

Una sociedad como la nicaragüense que ha sido crucificada por las guerras civiles y las dictaduras militares, necesita de una educación que forme e instruya ciudadanos para la paz, la democracia y el desarrollo humano y sustentable a fin de superar para siempre la guerra, la corrupción y caminar como una nación unificada y libre. La ciudadanía democrática debe gozar una existencia libre de temor, de hambre, de la persecución por sus ideas.

En 1999 en la Asamblea General de la ONU, se emite el documento titulado Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz en cuyo texto se halla la definición del paradigma referido de la siguiente manera: Artículo 1: “Una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en: (a) El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación , el diálogo y la cooperación”.

Así que este paradigma surgido en el siglo XX ha hecho que la paz pueda de nuevo pensarse y sentirse como el único camino para la sobrevivencia de la especie humana en el siglo XXI, una centuria que muestra crisis múltiples.

Esta Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz considera que uno de los medios fundamentales para edificar una Cultura de Paz es la educación a todos los niveles. De aquí que extraigo como consecuencia que la educación es el medio privilegiado para realizar una cultura nueva de convivencia pacífica y que los ciudadanos tienen la posibilidad de transformarse en unos pacicultores que destierren de sus mentes la hidra infernal de la guerra. En esto de construir una cultura de paz juegan un papel clave los padres, los maestros, los políticos, los periodistas, los órganos y grupos religiosos, los intelectuales, los artistas, los filósofos, los trabajadores de la salud, las ONG.

En nuestro caso la educación tiene leyes que fundamentan mi propuesta, por ejemplo, la Ley No. 582, Ley General de Educación (2006), en sus principios consagra que la educación es un derecho humano fundamental. Pero igual es un derecho educarse en derechos humanos que son, digamos, el eje de una cultura de paz.

Una ley más que sustenta mi proposición es la Ley 201 (1996) Ley de Promoción de los derechos humanos y de la enseñanza de la Constitución Política que establece como obligatoria la enseñanza de los Derechos Humanos y la Constitución Política.

 

* Escritor y docente universitario