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En el artículo anterior (El Nuevo Diario, 24/08/2012), planteamos ideas y datos sobre el carácter global de la actual crisis, cuyas causas se encuentran en la naturaleza del sistema capitalista global neoliberal. Señalamos que el mercado ha pasado a dominar a la sociedad, generando una crisis de humanidad y planetaria. Es evidente por lo tanto, que no representa una alternativa a la misma.

¿Es el socialismo la alternativa a la cual debemos apoyar y comprometernos?

Estimados jóvenes: Es una obligación de todos conocer la historia. El socialismo que realmente ha existido ha estado muy lejos de ser e incluso, ha sido contrario a lo que los forjadores de ese paradigma concibieron.

Algunas experiencias mejoraron ciertamente las condiciones materiales de sus pueblos, incluso llevaron a sus países de economías semi-feudales o pre-capitalistas a economías industrializadas, a superpotencias nucleares, las fuerzas productivas se desarrollaron… hasta un límite. Pero, todo ello el socialismo lo desarrolló al altísimo costo de la libertad de sus pueblos.

La democracia fue asociada al capitalismo, la transformación económica no implicó cambios en las relaciones sociales de producción y devino capitalismo de estado, muchos regímenes que se reclamaron revolucionarios y socialistas, fueron verdaderas dictaduras sangrientas.

Stalin en Unión Soviética, Polpolt y su Khmer Rouge en Campuchea, Ceausescu y su esposa Elena en Rumania, la Cuatrinca, jefeada por la esposa de Mao Tse Tung, Chiang Chin y su revolución cultural; Corea del Norte, país nuclear, pero con el pueblo hambriento; Sendero Luminoso, que aunque no fue poder en América Latina, nos recuerda los exterminios de sectores completos de la sociedad, aplastamiento de las protestas o de gérmenes de renovación, campos de concentración, destrucción ambiental, terror y silenciamiento de la intelligenzia; culto a la personalidad.

Se calcula que las víctimas de todos los regímenes socialistas suman cerca de 100 millones, entre muertos, transterrados, prisioneros en campos de concentración, cautivos en manicomios, exiliados, purgados, etc., etc.

Una parte importante de su construcción real se derrumbó sola. En la base de su derrumbe se puede advertir la industrialización y colectivización forzada, imposición del socialismo burocrático a otros estados, la eliminación indiscriminada de la propiedad privada, la no socialización de la gestión económica y política, concentración del poder, conculcación de los derechos humanos de las personas, grupos y naciones de identidades culturales diversas; incompetencia, corrupción, escasez de bienes, competencia estratégica militar, el espejismo capitalista y finalmente, la movilización de las masas y el rechazo general al socialismo real. En ese período, en la Unión Soviética, dijo Gorbachov, “se dejó de pensar”.

¿Es este el socialismo que quisiéramos? Rotundamente, no.

El socialismo en su formulación originaria es radicalmente opuesto a la naturaleza del capitalismo, encierra un humanismo, una ética, un cuerpo de valores, una opción de clase por los pobres, un horizonte estratégico de justicia, igualdad y libertad. Si el liberalismo capitalista aportó el reconocimiento de los derechos humanos, civiles y políticos, al socialismo se debe el reconocimiento de los derechos económicos y sociales y de Tercera Generación, lo cual incluye un medio ambiente sano.

Pedro Casaldáliga (sacerdote mundialista) señala que un nuevo socialismo debe construirse sobre valores fundamentales que olvidó el socialismo real y que responden al tiempo que vivimos:

“La dignidad humana, el amor y pasión por la humanidad, la igualdad social, la libertad, la participación, la corresponsabilidad, la seguridad alimentaria, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, el cuidado del medio ambiente, la propiedad relativizada, el Bien Común. Evidentemente, un socialismo auténtico rechaza por definición toda dictadura, todo imperialismo, todo tipo de manipulación y toda democracia burocratizada”.

El amauta José Carlos Mariátegui (marxista peruano que apoyó a Sandino) decía que “el socialismo no puede ser ni calco, ni copia, sino acto de creación heroica”.

En América Latina se están dando cambios de gran calado, es la referencia mundial, una promesa, debemos conocer a fondo esos procesos y comprometernos con aquellos que se orienten a alcanzar los ideales más altos de la humanidad: la unión de la justicia y la libertad, la integridad de la creación, base de la paz y condición para la construcción de una vida plena y feliz.

 

*Director del Instituto“Martin Luther King”, Upoli