•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La comunicación para el desarrollo desde hace rato está en crisis, y como consecuencia desde hace más de una década se viene apostando a la comunicación para el cambio social. Aunque los especialistas tienen clara la frontera entre cada modelo de comunicación, dado que muchas ONG y actores en Nicaragua todavía continúan hablando de comunicación para el desarrollo, es un buen motivo para refrescar este debate.

En América Latina los principales referentes de la comunicación para el cambio social (Alfaro, Cadavid, Gumucio y Pereira), señalan que la comunicación para el desarrollo se recalentó y viene perdiendo hegemonía, precisamente porque el modelo de comunicación que se implementó fue una propuesta foránea ajena a la propia realidad social y cultural para alcanzar un auténtico desarrollo.

En palabras de Alfonso Gumucio, la comunicación para el desarrollo entendió la “función de un modelo de desarrollo” que ubicó a la comunicación en “un instrumento al servicio del modelo”. Añade que su principal vacío fue haber adoptado modelos de desarrollo “basados en una visión de conveniencia” de ayuda a los países subdesarrollados, y luego agrega que “la cooperación internacional se desarrolla en los patios traseros” de las potencias occidentales, con el doble fin de colocar su producción industrial y de mantener su influencia política y económica.

El texto Comunicación y Desarrollo Local. Cuaderno de Consulta, elaborado por CALANDRIA, plantea que el principal fracaso del enfoque de desarrollo se caracterizó por tener una “visión que prioriza el aspecto económico material como infraestructura, servicios y tecnología”, también apostó a que “era responsabilidad del Estado, y las decisiones eran tomadas por políticos y técnicos”; los ciudadanos fueron “percibidos como objetos de desarrollo y no sujetos activos”; centró su planificación en el “corto plazo, en coyunturas basadas en el pasado y presente”.

El estudio Estrategia de comunicación para el cambio social (Rodríguez, Obregón y Vega: 2001) define el modelo de comunicación para el desarrollo en los siguientes términos: “Se parte de la existencia de una fuente de información que envía un mensaje a un receptor que no tiene ninguna información”.

La cultura como barrera social

La cultura fue otro elemento que hizo crisis en la comunicación para el desarrollo. Este enfoque entendió como barreras para el desarrollo a las culturas locales, olvidando que “todo ser humano vive en una colectividad y esta colectividad habita lo que se llama un universo cultural. Este es dinámico y se corre el riesgo que con el tiempo sea olvidado, rechazado, abandonado, modificado, y otras permanecerán”.

El estudio Comunicación para el desarrollo local afirma que parte de la crisis de la comunicación para el desarrollo obedeció a que “la comunicación fue valorada para persuadir, convencer y propiciar cambios inmediatos, mientras que ahora la comunicación es valorada para involucrar y comprometer a las personas en su desarrollo”. “La comunicación fue reducida a un uso instrumental, voluntarista, mientras que ahora pasa a ser una acción planificada y medible, usando medios y canales específicos”.

Una comunicación vertical

La comunicación para el desarrollo cimentó su visión en el modelo neoliberal y neo estructuralista; fue entendido como una relación unilateral de poder, viendo de forma pasiva al otro, con una visión medio-centrista, donde lo que importa es la relación con los medios y el control de la opinión pública, impidiendo la posibilidad de que los sujetos recobren la palabra y llegar al consenso de su propia realidad. Este modelo se caracterizó por ser dominante, poniendo al emisor como actor central y generador de conocimiento, mientras que el receptor fue visto como objeto.

¿Cuál es la alternativa que propone la Comunicación para el Cambio Social? Es una interrogante que intentaremos compartir en otro artículo.

 

* Comunicólogo y docente