•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hace unas semanas la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) empezó a juzgar al Estado de Costa Rica por ser el único país del continente que prohíbe la fecundación in vitro. La demanda la interpusieron nueve familias de ese país que tenían problemas de esterilidad y no podían someterse a un proceso de inseminación, prohibido por ley. En 2002 la Sala Constitucional costarricense determinó que la fecundación in vitro violaba el derecho a la vida de los embriones fecundados, pues al aplicar esa técnica se desechaban algunos de éstos antes de ser implantados en el útero de la mujer.

Las familias que quieren someterse a un tratamiento de inseminación tienen que viajar a otros países y pagar grandes cantidades de dinero. En Colombia por ejemplo, el proceso de fecundación tiene un costo de 10 mil dólares. La resolución judicial, cuyos argumentos parecen extraídos de los anales de la Conferencia Episcopal de ese país y no del máximo intérprete de la Constitución de un Estado laico, ha sido fuertemente cuestionada por organizaciones civiles de Costa Rica.

No hay que perder de vista que esa resolución no solamente es un guiño a la iglesia católica y demás congregaciones religiosas, sino que se enmarcan en un contexto jurídico que dista mucho de la realidad política de ese país. Los políticos costarricenses han legislado desde hace muchos años teniendo como referencia los principios religiosos de la iglesia católica; prueba de ello es que la mayoría de constituciones de Costa Rica en su vida democrática, empiezan con una invocación religiosa.

El gobierno de la presidenta Laura Chinchilla intentó el año pasado aprobar varios proyectos de ley que flexibilizaran el debate sobre el tema, para evitar ir a los tribunales y evitar una condena, pero esos proyectos no fueron aprobados por el Congreso.

La Constitución política de Costa Rica reconoce en el artículo 75 a la religión católica, apostólica y romana como la religión estatal. El Estado costarricense es el único de Iberoamérica que se considera confesional, el resto de países son laicos.

Actualmente hay una propuesta de reforma constitucional promovida desde el 2009 por el Movimiento por un Estado Laico, que reúne a varias organizaciones civiles, sociales, religiosas y académicas. La propuesta fue impulsada por 13 diputados de distintos partidos, incluido el de Liberación Nacional, en el poder.

El gobierno de Chinchilla debe abandonar la idea de establecer un concordato con el Vaticano a cambio de quitar la palabra católica de la Constitución, tal y como se viene hablando en los últimos meses, porque aunque la mayoría de la población se declare afín a la iglesia de Roma, hay otro tanto por ciento que no lo es, y para ser justos, habría entonces que establecer también relaciones con esos otros grupos religiosos.

Está por verse si prosperará o no esa reforma, lo que sí queda claro es que los grupos de presión ligados a los conservadores de ese país han estado firmes desde sus púlpitos intentando imponer una moral que no concuerda con estos tiempos y que ni la sociedad costarricense necesita.

 

* Periodista. Autor del blog: tropecientaspalabras.worpress.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus