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La escuela. Sólo su nombre tiene un especial significado en la mente y experiencia social, porque es parte de la cultura educativa de un pueblo.

La escuela es el referente cultural de toda población, es el centro que naturalmente invita y al que la mayoría accede, es el centro del que todos hemos salido con una experiencia humana muy significativa. En la escuela se aprenden las primeras letras y en ella se hace un recorrido sistemático de grados y años que acumula saberes, destrezas, valores, al ritmo de las diferentes disciplinas con sus respectivos enfoques pedagógicos y metodológicos. Esta es la visión escolar de la escuela.

La escuela es ahora, en nuestro contexto histórico, mucho más que escolarización.

Además de escolarizar, la escuela es el núcleo educativo vivo que activa y desarrolla en su interior y exterior el potencial que encierra el ser humano y su contorno natural y social en un contexto histórico determinado. La escuela ha salido de su cerco para hacerse comunidad y ha abierto sus secretos para que la comunidad entre en ella conozca su interior, cómo se enseña, cómo se educa, qué clima psicosocial prevalece en ella, cómo atienden a sus hijos, cómo gestionan los recursos, etc.

De esta manera la escuela se hace comunidad y la comunidad se hace escuela, es decir forman una unidad educativa. Esta interacción hace que las familias y otras organizaciones tomen parte en el accionar de la escuela para llegar a ser parte de la escuela, tener capacidad de compartir decisiones e identificarse con el ser y quehacer de la escuela. Esta es la nueva escuela. Es además la forma más perfecta de participación y democracia como lo es la propia educación.

La escuela aporta mucho en términos de enseñanza-aprendizaje, proceso que van construyendo las personas haciendo desplegar su potencial natural y encauzándolo por la ruta de los valores para sustentar la convivencia y la reproducción social. En la actualidad lo que tradicionalmente incumbía hacer a la escuela, lo sigue haciendo pero integrando la capacidad, experiencia, historia, cultura y presencia de la comunidad. Este encuentro escuela-comunidad, cada una con sus propias características, es en la actualidad el fundamento de la comunidad del aprendizaje porque escuela y comunidad sacan de sí sus propios saberes y se juntan para un proceso educativo verdadero.

Se trata de una nueva forma de ver y de apoyar los aprendizajes de la gente, de la comunidad del aprendizaje con ellas. La escuela no educa para sí, educa para la comunidad, por eso la comunidad se hace presente en la educación de la gente que es comunidad.

Este aparente juego de palabras responde a la nueva versión de la educación desde la comunidad del aprendizaje.

Por ejemplo en el proyecto ANF-IDEUCA se activa la comunidad del aprendizaje llegando a formas bastantes expeditas de presencia de la comunidad en la escuela y la apertura de esta hasta identificarse con la comunidad. Se trata de un proceso lento, de un cambio que deja atrás actitudes tradicionales tanto de la escuela como de la comunidad.

La comunidad, como tal, no estaba en la escuela, y la escuela se bastaba así misma para desarrollar su agenda escolar. Tanto a la una como a la otra le faltaba algo como proceso educativo pleno, proceso que sólo se completa cuando escuela y comunidad se unen y conforman la comunidad del aprendizaje aprovechando las propiedades de la escuela y de la comunidad para efectivamente enseñar y aprender con nuevas formas pero con los mismos componentes necesarios y científicos propios de un aprendizaje de calidad.

En Nicaragua se ha avanzado cualitativamente en hacer de la escuela y de la comunidad una comunidad de aprendizaje pedagógico, humano y social con una gestión compartida y democrática. Efectivamente, la escuela se dice de muchas maneras.

 

* Ph.D. IDEUCA