Jorge Eduardo Arellano
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Una victoria o una derrota para los candidatos presidenciales Demócrata y Republicano, depende de cómo el electorado Estadounidense percibe el manejo de tres políticas básica: la económica, la internacional y la inmigratoria.

El Presidente Barack Obama debe convencer a los votantes que sus políticas en dichas áreas han trabajado bien, mientras que el candidato Republicano, Mitt Romney, debe persuadir a los votantes que su programa con esas políticas son creíbles y realizables.

Mientras por un lado la economía de Estados Unidos empieza a salir de “cuidados intensivos,” en cuanto a reducción del desempleo (ahora con un índice de 7.8 porciento), por otra parte la deuda nacional sigue creciendo debido al aumento anual de los déficits fiscales, porque el gobierno gasta mas de lo que percibe en ingresos. La deuda nacional ha alcanzado $16 trillones de dólares; también, Estados Unidos debe a China $1.164 trillones de dólares, un punto que Romney usó para atacar la política económica de Obama, durante el primer debate de la campaña presidencial.

En política internacional, Obama heredó las consecuencias de un conflicto en el Medio Oriente que fue provocado por la administración Republicana de George W. Bush, después de invadir Iraq sin una prueba contundente que ahí habían armas de destrucción masiva. Obama ha ejercido una política de apaciguamiento y de promoción de la democracia en el Medio Oriente criticada fuertemente por Romney.

“Nuestra nación, ahora parece estar a merced de los eventos en vez de tener la capacidad para dirigirlos y controlarlos,” escribió Romney en una pieza de opinión en el Wall Street Journal. Obama practica, además, la doctrina de un uso racional del poderío militar de Estados Unidos, en vez de la doctrina militar preventiva que Bush estableció después de los ataques del 11 de Septiembre; pero esto a Obama también le ha traído problemas con los líderes Israelíes, quienes han dejado entrever claramente sus intenciones de atacar las instalaciones nucleares de Irán, sin importar que Estados Unidos de o no el visto bueno. Ese es un punto débil de la política internacional de la administración Obama.

Pero en política inmigratoria, Obama ha surgido más fuerte desde que suspendió las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados, y lanzó el programa Acción Diferida para beneficiar a más de 3 millones de jóvenes inmigrantes. Romney ha sido contradictorio en su política inmigratoria. Al inicio de su campaña dijo que se oponía a la aprobación del Dream Act, una ley que concedería residencia permanente a estudiantes indocumentados, en su mayoría de origen Hispano. Ahora, Romney cambió su posición y anda afanado cortejando el voto Hispano.

Los Republicanos cometieron el error tremendo de sub-estimar la capacidad de poder político del voto Hispano Americano, y agrandaron su conflicto con este importante sector demográfico bloqueando varias leyes en beneficio de los inmigrantes. Aunque no hay un numero preciso de cuanta es la población Hispana registrada para votar, la verdad es que entre los mas de 50 millones de Hispanos viviendo en Estados Unidos, ahora existe un porcentaje considerable capaz de decidir con su voto el resultado de una elección presidencial.

La política inmigratoria es la base más solida de los Demócratas, sobre la que podría erigirse una futura victoria de Obama. A los Republicanos no se les nota fortaleza en esta área por mucho esfuerzo de ultima hora tratando de reconquistar la simpatía Hispano-Americana. Los Republicanos se hicieron un harakiri político atacando a los Hispano Americanos, y el daño político que se auto infringieron parece irreversible, lo que puede significar su segunda derrota consecutiva en las próximas elecciones presidenciales del 6 de Noviembre.

 

8 de Octubre, 2012. Kansas, U.S.A.

* Periodista