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Ahora resulta que los villanos son los policías y no los taxistas. Incluso, una “defensora” de Derechos Humanos afirma que las acciones vandálicas las realizaron los agentes del orden y no los ases del volante. ¡Qué paradoja compadre! ¡Qué paradoja!, diría Cantinflas.

Todos vimos por la televisión la forma en que los inocentes taxistas “niños dundos” –armados con bates, manerales y piedras-, agredieron, vapulearon, destruyeron y sembraron el caos vial y se resistieron con violencia a la policía.

Pero en este país el plomo flota y el corcho se hunde. Los taxistas son héroes por obra y gracia de algunos medios de comunicación y de los inefables defensores de los derechos humanos de los taxistas, que no de la policía ya no digamos de la ciudadanía la siempre perjudicada.

Y el héroe más connotado es el que ahora “presuntamente” atropelló con su vehículo a un policía y lo mandó al hospital.

Se quejan los intolerantes choferes porque después que garrotearon a diestra y siniestra y dañaron varios vehículos, la policía los arrestó sin miramientos. ¿Y qué querían? ¿Que les dieran con palmas benditas o que los redujeran a pañuelazos?

Hace tiempo hubo hombres que se metían a cosas de hombres y estaban conscientes de las consecuencias de sus actos. Hoy queremos lanzar piedras, agredir y destruir e incluso matar y que, como a una flor, nunca nos toquen el pedúnculo.

Por otra parte, las cárceles deben ser instituciones correctivas, no hoteles de lujo.

Fueron excarcelados por el arte de birlibirloque –gesto que nunca agradecerán y que más bien ha servido para atacar al mago que los excarceló--, pero nos preguntamos… ¿Quién pagará los daños que causaron?

El paro de los taxistas ha sido la acción más repudiada por nuestra gente en estos últimos años. Ellos demostraron ser gente sin entereza, enemiga de su propio gremio y de su propio pueblo. Porque los subsidios de que gozan salen de los impuestos que paga nuestra gente. De ese beneficio tan generoso la ciudadanía no recibe otra cosa que maltrato, inseguridad y tarifas onerosas.

¡Otra paradoja compadre¡ ¡Otra paradoja!

Con el fin de atender a los niños con fisura labial o paladar hendido vamos a realizar un evento “fashion”. Para tal obra de caridad no encontramos un nombre más sugestivo que “Fashion for smiles”. Los niños que nunca han sonreído tendrán ahora para lucir “smiles fashion”. Ha de ser muy novedoso y muy cultural tener una “sonrisa fashion”.

El rescate de sonrisas fashion será un evento nunca visto en Nicaragua, quizá digno de figurar en los Guinnes Records. Muchas cosas de nuestra vida cotidiana se realizan ahora en función del show de los Guinnes Records.

“Fashion for smiles”. Todo lo fashion de gringolandia aplicado a una obra caritativa para la cual hay que pagar cuarenta dólares por cabeza. Bien pudo aplicarse al evento un nombre de nuestro idioma, como “Florece una sonrisa”, “Ellos deben sonreír”, “La sonrisa es de todos”, pero es que los patrocinadores hablan el idioma del “Jet Set”, casi no conocen otro idioma.

Niños “fashion” de paladar hendido, luciendo sonrisas “fashion” gracias a un evento light caritativo en el que participaran “mises de sonrisa fashion”, luciendo encantos fashion”, sobre pasarelas “fashion”, hablando al estilo “fashion” y sacando nutridos aplausos a un público “fashion”.

Ni se moleste querido lector. Estamos en un mundo de valores “fashion” y aunque no se entienda la semántica de tal término éste nos hace bailar -como una niña a su “Barbi”-, la danza insulsa de gente oficiosa que saca pingues beneficios de la trivialidad… Y del “bisne fashion” de la caridad.

* Catedrático de periodismo