•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Ha muerto Eric Hobsbawn. Una de las mentes más lúcidas del siglo XX y de lo que va de este siglo. Hasta hace poco antes de morir a los 95 años, se mantuvo alerta hurgando salidas a las amenazas que se ciernen sobre la existencia de la criatura humana.

Para mí un referente intelectual ineludible desde mi juventud, que marcó profundamente mi cosmovisión. Leí con fruición todas o casi todas las obras de su grandiosa herencia intelectual. Sus trabajos sobre la transición del feudalismo al capitalismo en Europa; su texto sobre las formaciones económicas precapitalistas; su libro sobre las revoluciones burguesas en Europa y Estados Unidos; sus trabajos sobre las rebeliones precapitalistas y la formación de las identidades nacionales; su monumental historia del siglo XIX, escrita en tres volúmenes; y su maravillosa obra, insuperable, sobre la historia del siglo XX. También estuve pendiente de sus artículos, entrevistas y ensayos breves de los últimos años que precedieron a su muerte, que pronostican con exactitud el fracaso de las guerras imperiales (Afganistán, Irak y las que continúan hasta hoy).

Hobsbawm fue el científico social que tuvo en grado excelso los atributos que yo admiro entre quienes se dedican a estudiar la sociedad humana: a) un marco teórico riguroso, donde está presente una asimilación profunda y creativa del pensamiento marxista, especialmente la teoría de la historia y el método de Marx. b) Una erudición fáctica inconmensurable. Y c) una capacidad de análisis excepcional donde prevalece lo más difícil en el análisis, la capacidad para sintetizar los procesos más vastos y complejos utilizando un lenguaje preciso y claro (nada de esos retorcimientos alambicados de la mala academia que esconden una ausencia de claridad conceptual).

Fue un pensador europeo que hizo un esfuerzo consciente por librarse del eurocentrismo. Y casi lo logra. Digo que casi lo logra porque considero que su estudio sobre la formación de las identidades nacionales no es aplicable a la periferia capitalista, aunque en América Latina muchos académicos que no se han sacudido la “copianditis” lo utilicen como camisa de fuerza en las universidades, cuando examinan el proceso de formación, inacabado, de nuestros estados nacionales.

En otro momento en que se le sale el eurocentrismo a Hobsbawn, es en uno de sus últimos artículos sobre las Malvinas y el diferendo Argentino–Británico. Sin embargo, es indudable que en Europa, esa Europa derechizada donde la academia se vuelve mediocre, oportunista y acartonada, no queda nadie con la altura intelectual y ética de Hobsbawm. Quizá Samir Amín, quien no es europeo, pero que vive y piensa desde Europa. Hobsbawm fue el último de los grandes humanistas europeos que brillaron en la segunda mitad del Siglo XX.

En la brevedad de este espacio, quisiera relevar algunas tesis de la que es para mí la obra cumbre de su maestría, su Historia del Siglo XX, donde logra condensar y procesar toda la sabiduría y experiencia acumulada en sus trabajos precedentes. Tesis que van a contra corriente de los lugares comunes que divulgan los medios, la academia y los intelectuales que practican el vasallaje ideológico del Establishment que domina el mundo.

Primera Tesis. El siglo XX en sus tendencias y eventos tanto positivos como negativos, giró en torno a la evolución de la Revolución de Octubre, que en lo interno tuvo un curso contradictorio, preñado de luces, heroísmo colectivo y aberraciones insólitas. El siglo XX históricamente, no cronológicamente, fue un siglo “corto”. Nació con la Primera Guerra Mundial que incubó la Revolución de Octubre; y terminó con la autoimplosión de la URSS.

Segunda Tesis. La mediocridad y decadencia apologética del pensamiento económico occidental posterior a Keynes. Keynes quien inspiró los años de crecimiento de posguerra, la llamada era del “capitalismo dorado”, es el último economista serio. Los que le suceden, entre quienes abundan los Nobel de Economía, no son más que celebridades sintéticas. Ninguno de los fenómenos de crecimiento económico importante en la posguerra, tiene que ver con el pensamiento de los Nobel de Economía. ¿Quién recuerda el nombre de los que gestaron el auge japonés en los años 60 y 70, o la transformación vertiginosa de Corea del Sur y Taiwán, o quienes están detrás actual crecimiento chino?

Tercera Tesis. El siglo XX estuvo lleno de líderes carismáticos (algunos verdaderos estadistas). Pero entre esa abundancia de carisma, nadie ha sido más carismático que ese gran estadista de Nuestra América que es Fidel Castro.

 

* Científico social