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Las elecciones en Venezuela apartaron la atención de muchos y no solo en nuestro continente. Sin embargo en septiembre transcurrió el 67 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Esta cumbre se convirtió en un consolidado para el análisis global de la situación actual del Sistema Internacional.

Durante esta sesión, los representantes de la comunidad internacional disertan y exponen la visión de política internacional de sus estados. Nicaragua desde luego no fue la excepción. En el discurso presentado por el actual Ministro del Exterior nicaragüense, se puede apreciar una enorme cantidad de temas importantes, que definen y le dan forma a la coyuntura internacional actual, que estudiantes y académicos estamos en la obligación de conocer y sobre todo entenderlos desde la perspectiva de nuestra política exterior y nuestros intereses nacionales.

De lograr dimensionar en una amplia perspectiva la situación de crisis permanente y de varios tipos que se producen en un sistema internacional con un modelo socio económico como el capitalismo, así como las pretensiones de estados élites del sistema y de los sectores de poder dentro de sus sociedades, entenderíamos con mayor claridad el discurso del canciller.

Si revisamos la enorme influencia del capital financiero especulativo, las grandes corporaciones de alimentos y medicinas asociados estos con los de las comunicaciones masivas, los complejos militares industriales y los oligopolios petroleros, podremos observar que esa alianza representa a un gobierno mundial, donde difícilmente estados pequeños (que a medida que avanza la globalización pierden capacidades a lo interno de sus sociedades y territorios) pueden enfrentar.

Solo les queda un único callejón y sin salida: la rendición de su soberanía en todas sus manifestaciones, así como la entrega de sus más valiosos recursos. Más desastrosa aun es la duda sobre la eficacia de las organizaciones internacionales para resolver problemas de corte global generados por la alianza arriba mencionada.

Y ponemos esta eficacia en tela de duda cuando vemos guerras rapaces de repartición y asesinato de líderes, como lo ocurrido en Libia, y su reproducción conforme al mismo manual en Siria, sin que a estas guerras se les vea un fin claro de paz. Peor aun cuando en los discursos de los contendientes a la casa blanca existen expresiones de que la ONU no puede convertirse en un instrumento que ate la promoción de intereses nacionales en el planeta. Me imagino que Siria y los planes de guerra contra Irán están contemplados en esta visión.

Por eso surge la exigencia de fortalecer, no reformando sino reinventando, al actual sistema de naciones unidas tal como lo propuso el ex canciller nicaragüense, padre Miguel D´Escoto. El sistema actual, que nació tras la IIGM, simplemente no puede asegurar la paz, la estabilidad y la seguridad internacional, tal como lo reza la carta de la ONU.

El problema palestino, los derechos de Argentina sobre las Islas Malvinas, el bloqueo comercial y financiero contra Cuba, un mundo libre de armamento nuclear, el terrorismo, el crimen organizado internacional, las guerras de agresiones con justificaciones falsas, son problemas internacionales de vieja data aun sin resolver, como lo establece el discurso del gobierno nicaragüense presentado en la ONU.

Si a esto le agregamos las crisis alimenticias, energéticas, del medio ambiente y financieras, veremos que son amenazas inminentes a nuestra estabilidad política, social y económica. Parecen no importar los enormes avances que se logran día a día en la ciencia y la tecnología, pues no están siendo utilizados con fines de paz, desarrollo y progreso.

Ante el mundo del realismo político (de Tucídes, Maquiavelo y Morgenthau) a Nicaragua le corresponde actuar de acuerdo con los valores que definen nuestra política exterior y así alcanzar objetivos estratégicos.

Por eso es importante la profundización de los ejes de política exterior fundamentales: la integración latinoamericana y la alianza estratégica definida y reafirmada con aquellos actores internacionales que aspiran a la construcción de un mejor sistema internacional. Un sistema donde el gobierno mundial lo integren todas las naciones y organizaciones internacionales, bajo la búsqueda de la solución de todos nuestros problemas de manera colectiva y no en base a premisas individuales.

 

* Msc. Presidente Ejecutivo Centro Regional de Estudios Internacionales (CREI)