•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Después de los lamentables sucesos ocurridos en la discoteca Broder, diversos sectores y autoridades se han pronunciado sobre el tema y han aplicado una serie de medidas de control y ordenamiento que si bien es cierto son necesarias, aun no conducen al fondo y a la esencia del asunto. 

El verdadero problema, desde mi punto de vista de ciudadano y padre de familia, es la falta de regulación de los horarios de cierre de los centros de diversión de este país. En la mayoría de discotecas y bares en el extranjero, existen normas que las obligan al cierre, a las doce de la noche unos, y a la una de la mañana como máximo en otros. Prohibiendo a su vez y sin dejar espacio a negociación, cualquier tipo de actividad que involucre venta o consumo de alcohol pasadas las tres de la mañana. 

Por el contrario en Managua, los principales centros de diversión cierran entre las cuatro y cinco de la mañana, llegando en casos especiales a cerrar hasta las siete AM, lo que denota que a nadie interesa el estado etílico de los clientes y su seguridad, sino fomentar el consumo e incrementar los ingresos.  

Debemos tomar conciencia que el exceso de alcohol y de otras sustancias, más el desvelo hasta el amanecer, convierten a los jóvenes y adultos que frecuentan esos centros nocturnos en potenciales víctimas o victimarios; ya que no se necesita de un arma de fuego o de cualquier otro tipo de arma para provocar daños y pérdidas irreparables.

La gran mayoría de visitantes de estos locales, al salir de los mismos, se lanzan temerariamente a las calles a conducir automóviles en altos estados de ebriedad o agotados por el desvelo, avanzando por la ciudad sin reflejos y sin poca o ninguna vigilancia y control policial. Todo esto sin hablar del importante e imprescindible control familiar también ausente.

Ante estos lamentables hechos, cada padre de familia debería preguntarse si han sido capaces de conocer cómo funcionan los centros de diversión que frecuentan sus hijos, así como enumerar cuántas veces han ido personalmente a recoger por la noche a uno de ellos y verificar el estado en que salen de los bares y discotecas. Cuántas veces se han levantado en la madrugada para recibir a sus hijos en la puerta de la casa y revisar el estado y hora en que regresan de uno de estos lugares.

En la gran mayoría de los casos, estoy seguro porque lo he visto, se delega esta importante tarea a los conductores o a cualquier amigo que haga el favor de dejar a nuestros hijos en sus casas de habitación. Delegar una tarea tan importante como asegurarse de que un hijo no sea transportado por algún irresponsable alcoholizado, promueve situaciones que podrían ser fatales, mientras los padres dormimos plácidamente.

En conclusión, la principal responsabilidad para evitar la continuidad y proliferación de estos hechos dolorosos, radica en el papel beligerante y activo de los padres de familia y en segundo lugar en las autoridades gubernamentales y municipales, así como en el papel coercitivo que el Estado debe jugar para formular leyes regulatorias y hacerlas respetar sin contemplaciones.

Si los dueños de bares y discotecas colocan un arco detector de metales, usan paletas detectoras en las entradas, cámaras de vigilancia, extintores contra incendio o rotulan las salidas de emergencia, es bueno, pero eso, ante el verdadero problema que tenemos frente a nosotros, siempre será secundario. 

 

* Abogado y Notario Público