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Resucitados

El destape hecho por el programa Esta Semana sobre la inscripción de personas muertas como candidatos a las municipales, ha terminado por convertir la farsa política electoral en danza macabra. Con la mayor desfachatez, los partidos colaboradores del orteguismo, faltos de afiliados y simpatizantes, se dieron a la vergonzosa tarea de inscribir listas de candidatos con difuntos y emigrados, pero además, usurpando las identidades de personas en los territorios. Delito, escarnio y connivencia se juntan aquí para justificar el milagro prefigurado por el Consejo Supremo Electoral de “resucitar” partidos clínicamente muertos para “participar” en el simulacro de elecciones. Uno de los magistrados usurpadores del CSE, José Luis Villavicencio, reaccionó así ante el escándalo: “investigar si son ciertos o no son ciertos, si existen o no existen, si están vivos o no están vivos, si están en el cielo o en la tierra, no es facultad legal del CSE”. Por lo dicho, es de suponer que los candidatos fantasmas a alcaldes, vicealcaldes y concejales, saldrán igualmente “electos” por medio de unas boletas que –previsoramente– sólo llevan las banderitas de los partidos. Lo que le pide el CSE a los votantes es lo mismo que decía aquella vieja copla: “A las ánimas benditas, no te pese hacer el bien. Qué sabe Dios si mañana, serás ánima también”.

Estado paranormal

A las variadas definiciones que recibe Nicaragua (por ejemplo, de estado fallido, estado corrupto, estado mara, etc.) hay que agregarle ahora la definición de Estado paranormal, (“al margen de la norma”), pues no sólo actúa al margen de la Constitución y las leyes, sino que ha entrado a trabajar de lleno desde “la dimensión desconocida”, véase sino el fenómeno de telepatía (comunicación o transmisión de contenidos de mente a mente) por medio del cual la Corte Suprema y el CSE, adivinan lo que desea “el binomio” del poder. O la precognición (conocimiento de sucesos futuros) de los medios oficialistas que ya saben que el orteguismo ganará en 130 de las 153 alcaldías y en qué alto porcentaje. La telekinesis (movimiento de cosas a distancia, sin el concurso de ninguna fuerza física detectable), que se observa en la forma en que ciertos políticos, curas y empresarios se acercan a la pareja Ortega-Murillo. Por si alguna duda quedaba, el CSE y los partidos zancudos han mostrado la capacidad de fantamogénesis, es decir, la producción ectoplásmica de entidades de consistencia tenue, transparente y etérea como candidatos. Por esta razón van a celebrar las elecciones del 4 de noviembre como todo un oficio de difuntos.

Réquiem

El simulacro de elecciones se realizará como una extensión del Día de los Muertos, que según la doctrina cristiana tiene por objetivo orar por aquellos que han acabado su vida terrena y se encuentran purificándose en el Purgatorio. El problema es que al ser resucitados por las malas artes de los partidos comparsas y ser ratificados como alcaldes, vicealcaldes y concejales por el CSE, las ánimas se quedan en el infierno de Nicaragua. Esto demuestra que ni muerto uno se puede escapar del abuso, pues de la misma manera que el CSE no entrega las cédulas de identidad, también es capaz de retirar las actas de defunción, por lo que en este país abundan los fantasmas vivos y los fantasmas muertos. Según la visión religiosa, los creyentes pueden ayudar a los difuntos con oraciones y misas. Se me ocurre entonces que una buena manera de ayudarlos es que los ciudadanos en vez de ir a votar protesten celebrando un réquiem para enterrar de una vez a los abusadores “mientras llega el juicio y la ira venidera”.

 

* Periodista