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Para la idea de Universidad que tenemos por oficio, que promovemos y defendemos, todos los meses deberían ser como octubre. La señal es inequívoca: grandes mantas multicolores a la entrada de los edificios universitarios, que saludan a los estudiantes que presentarán los resultados de sus investigaciones en cada Facultad, en el contexto de las XXXI Jornadas Universitarias de Desarrollo Científico (JUDC).

Esta actividad creada para promover la investigación estudiantil universitaria, está cumpliendo XXXI años, teniendo como hogar a las cuatro universidades públicas y demás universidades miembros del CNU. Es parte del legado cultural de la Revolución Popular Sandinista, en el contexto de la implantación y siembra de la Investigación Científica en el complejo funcional universitario, a la par de las funciones relacionadas con la Docencia y la Extensión Universitaria, y como producto de la asesoría cubana en este sector de la Educación nicaragüense de los años ochenta.

Es la Universidad creadora, que con sus estudiantes genera conocimientos y en ese proceso también genera aprendizajes. Aprender a investigar en la Universidad, para investigar más allá de las aulas universitarias después de graduados, en el transcurso de su educación permanente durante toda la vida, ese debería ser uno de los propósitos de la nueva Universidad nicaragüense.

Donde se ha mantenido con mayor fidelidad esta tradición cultural es en la UNAN-Managua. En sus siete sedes y nueve facultades, octubre es el mes de la Investigación, la Ciencia y las Humanidades. Con estos antecedentes y la riqueza conceptual y metodológica que deja el proceso de Transformación Curricular de sus setenta carreras (no las cuatro que pide la Ley del CNEA), esta Universidad tiene en sus manos la extraordinaria oportunidad de generar un currículo diferente, cuyos graduados tengan como cualidad que les distinga frente a todos los demás graduados de la educación superior nicaragüense, las competencias (actitudes y aptitudes) investigativas.

Que el nuevo profesional de la UNAN-Managua, producto de su nuevo currículo, como parte de su formación, no solo demuestre en las prácticas laborales sus saberes, destrezas, competencias y altos valores de ciudadanía, en especial los relacionados con la defensa de los derechos de las poblaciones empobrecidas, sino que también, como parte de esa formación y articulados a las mismas, tengan la investigación como competencia de retaguardia para el desempeño de sus actividades laborales, y como mecanismo fundamental para seguir aprendiendo fuera del aula de clases a lo largo de su vida.

Al cumplir 31 años las JUDC, bien merecen no solo el saludo y homenaje de los universitarios y hombres y mujeres de ciencia de Nicaragua, en especial del CONYCIT y la Academia Nicaragüense de las Ciencias, sino que también un estudio y un gran evento nacional universitario organizado por el CNU (éste debió haber sido el año pasado) de cara a evaluar esta experiencia magnífica de nuestra academia, camino a evidenciar lecciones y buenas prácticas, que puedan universalizarse en todo el subsistema de la educación superior e ir desterrando aquellas prácticas que entorpecen el logro de sus propósitos.

Hasta hoy, en las JUDC, estudiantes destacados de los últimos años de cada carrera presentan los resultados de sus investigaciones, que en fase posterior serán presentadas como trabajos de graduación.

Urge articular las JUDC al currículo universitario permanentemente, como un eslabón más del Eje de Investigación en los nuevos currículos. Urge hacer de las JUDC una actividad para todos los estudiantes y no sólo para los más destacados y para los trabajos finales de grado. Urge hacer de las JUDC la manera de ser de las universidades. Urge hacer de las JUDC y de la investigación estudiantil, un octubre permanente en la universidad Nicaragüense.

 

* Profesor UNAN-Managua.

migueldecastilla68@hotmail.com