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Como muchos seres humanos no es ajeno el periodista al síndrome del “figureo”, palabra que ha puesto de moda el doctor León Núñez, en referencia a personajes que crecen en almácigo en nuestra vida nacional.

A través de centurias el “figureo” se conocía con otros nombres: pedantería, petulancia, fatuidad, vanidad, exhibicionismo, y al que sufría de ese estado morboso lo llamábamos mengalo, figurín, lechuguino, pisaverde, petimetre, currutaco, dandy, filistrín y en último caso virote solo.

No obstante, el termino “figureo” ha adquirido enorme relevancia en estos tiempos en que la forma suele predominar sobre el significado y los valores se tornan meras cosas triviales. Esta moda tan “light”, tan superficial ha hecho tienda en casi todos los medios de comunicación social del patio, convertidos ahora en figurines de modas, consejeros de cualquier cosa, aquelarre de brujos, “mentalistas”, pitonisas, charlatanes animadores del Jet set, de sus concursos, caprichos, vicios, pachangas y comilonas.

También muchos periodistas han sido atrapados y sin salida por el síndrome “fashion”. En nuestra TV, por ejemplo, las dotes corporales se imponen sobre las intelectuales. Lo importante es hacerse notar, robar cámara, mover pompis y pecheras, gesticular con gracia, mostrar una sonrisa estereotipada, hablar sin parar.

En algunos medios impresos el figureo se presenta con mando y control. Los editorialistas siempre tienen la verdad por el mango y la retuercen a su antojo, los editores son todopoderosos “gatekeeping” (guardavías), coladores de criterios y opiniones, y los columnistas verdaderos francotiradores inmunes.

En la granja del “figureo” nos encontramos con comunicadores que se creen dioses del Olimpo y que, desde las alturas de su ego de pavo, miran con aires de superioridad y desprecio a nuestra gente y se muestran hábiles en apantallarla, mentirle y escarnecerla.

Por último diremos que en este mundo de apariencias el “figureo” es sinónimo de vanidad, petulancia, jactancia, pedantería y fatuidad. Vale agregar que, a nivel global, desde hace mucho tiempo nuestra comunicación social ha sido afectada por manipuladores y fantoches con los trágicos resultados que todos conocemos.

El “figureo” es una crítica del doctor Núñez que va mucho más allá de lo humorístico. Es una denuncia contra una moda que bailan algunos bufones manipulados, que a lo mejor por ignorancia, pretenden matar la inteligencia popular y trastocar la personalidad e idiosincrasia de nuestra gente.

Los periodistas debemos preguntarnos qué verdad estamos ofreciendo a nuestra pueblo con comunicadores mengalos, engreídos, de voz engolada y cabeza hueca. El figureo, en fin, es una falsa apreciación de nuestra propia personalidad que nos lleva a perder todo humanismo. Es un estado morboso que denuncia a los cuatro vientos nuestras carencias y miserias.

 

* Catedrático de periodismo