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El significado tradicional de la calidad educativa está sobrepasado respecto al país, la globalización y este siglo. Urge repensar su concepto integralmente, centrándonos en el Aprendizaje. Si la naturaleza del problema de la educación ha sido redefinida, también debe serlo la calidad. La sensibilidad política de la sociedad para la calidad es mucho mayor hoy, pero la sociedad es más diversa y desigual, por lo que la calidad de la educación revela otras desigualdades presentes. Esta sensibilidad evidencia que el país necesita una comprensión compartida del concepto. El concepto evoluciona en el mundo a la par de la pertinencia de la educación. Construir nuestro modelo de calidad, tiene como soporte fundamental la educación basada en derechos.

Si el aprendizaje es la sustancia de la calidad educativa, integra la relación entre el educando y el maestro; los insumos, procesos, entornos y resultados que promueven el aprendizaje deben ser considerados. La calidad la aportan dos grandes afluentes: el educando en su entorno de aprendizaje, y el sistema educativo que crea y sostiene las experiencias de aprendizaje. El aprendizaje en el centro rodeado del “nivel interno del educando” y el “nivel externo del sistema”, ambos en un contexto específico que varía según el lugar.

Hoy sabemos que la calidad es un concepto multifactorial, complejo, relativo a contextos y en constante transformación, algo que nunca se termina de alcanzar por completo. Esta perspectiva de derechos se enfrenta a una práctica extendida en centros educativos con visión elitista, según la cual, la calidad se articula con quienes aprenden con facilidad y poseen medios necesarios. Contrariamente, la educación como derecho exige este derecho para todos, concretándolo en aprendizajes y medios de calidad. La calidad asume la equidad, pertinencia y eficiencia como condiciones necesarias pero no suficientes.

Los elementos a considerar en un nuevo concepto de calidad de la educación son variados, veamos. A nivel de educando, necesita una educación que le sirva de base para toda la vida, por lo que debe implicar a todos, ayudándoles a aprender con diversas modalidades y tomando en cuenta lengua, género y culturas; demanda la adaptación a las necesidades de aprendizaje. La calidad toma en cuenta lo que trae consigo el educando y aporta a su aprendizaje; demanda que participe activamente en su aprendizaje, que interactúe con los demás y el docente, aprovechando la calidad que aporta la diversidad de los demás.

No menos importante es el contenido, tomando en cuenta que lo que hoy enseñamos podrá no ser pertinente en el futuro. Estos contenidos deben servirle de base para aprender toda la vida. Necesita contar con materiales de aprendizaje, además de responder a derechos y obligaciones.

Los procesos son esenciales a la calidad. Es el aspecto más descuidado. Se requiere apreciar cómo los educandos resuelvan problemas, cómo se tratan las diferencias y se comportan los docentes, directores y supervisores, cómo participan las familias y la comunidad. Procesos de alta calidad requieren profesores bien formados, utilizando métodos de enseñanza-aprendizaje, formadores en competencias para la vida centradas en el educando, basadas en su cultura, lengua y género. La calidad valora cómo se adquieren las competencias, los valores, siendo el proceso también parte de lo que se aprende; cómo el educando desarrolla la autoestima y toma decisiones, desarrolla la autodisciplina para trazar y lograr sus metas.

El contexto también forma parte de la calidad. Un entorno de aprendizaje apropiado es elemento básico para una educación de calidad. Así, la violencia, cualquiera que sea, provoca daños que afectarán negativamente el aprendizaje. Especialmente, la vulnerabilidad de las niñas ante la violencia, es un punto prioritario.

Al nivel del sistema educativo son muchos los elementos que aportan a la calidad del aprendizaje. La estructura y organización que son sustento filosófico de la educación y la cultura dominante en el país. El sistema debe centrarse en el educando, ser justo, transparente para todos, facilitar el trabajo de los docentes con horarios flexibles y respeto mutuo; valora que la escuela se abra a los padres y la comunidad. Es claro que la estructura, organización y gestión educativa afectan la calidad.

También las buenas políticas educativas compartidas por los actores, el marco legislativo que proporciona normatividad al derecho a la educación, los recursos humanos y materiales y medios para medir los resultados, son otros elementos que aportan a esta arquitectura de la calidad de la educación. La sociedad demanda calidad y ésta se construye con amplia participación institucional, social, de organismos y movimientos sociales. Necesitamos pasar de la intención a la acción y construir un acuerdo por la Calidad.

 

* IDEUCA, PREAL