Jorge Eduardo Arellano
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En estos días, en que conmemoramos con fervor patriótico y con mucha ignorancia las efemérides patrias, queremos comentar sobre el verdadero significado y alcance del Acta de la Independencia de Centro América, y sobre el tipo de Independencia que tuvo lugar el 15 de septiembre de 1821.

En primer lugar cabría preguntarse si se puede denominar como Independencia a la proclamación de una serie de Actas, discutidas y redactadas por las mismas autoridades coloniales y los criollos principales en ciudad Guatemala y el resto de Centroamérica a partir del 15 de septiembre de 1821, Independencia que dejó en sus puestos a las mismas autoridades españolas y conservó en esencia las mismas leyes e instituciones coloniales, y en el campo económico los criollos centroamericanos continuaron en posesión de sus grandes latifundios explotando la mano de obra ladina e indígena.

Nuestra independencia de España se dio sin guerras, sin un sólo combate, sin disparar un sólo tiro, sin héroes ni muertos. La separación de España fue producto principalmente de causas externas que fueron manipuladas hábilmente por los intereses criollos.

La Independencia del reino de Guatemala se produce como un apéndice de la independencia de México, no ligada sin embargo, a los movimientos revolucionarios de Hidalgo y Morelos, sino al habilísimo “Plan de Iguala” de Agustín de Iturbide, que con los tratados de Córdoba concilió los intereses de criollos y monárquicos al ofrecer el trono del imperio mexicano a un miembro de la casa real española. La anexión de Centro América al imperio mexicano es producto de las hábiles maniobras de los criollos centroamericanos, quienes ante la imposibilidad de continuar ligados a España, buscan la perpetuación de sus privilegios en el Imperio Mexicano regido por un monarca español. Esta imposibilidad de continuar ligados a España se debió a que la monarquía española, sacudida en su absolutismo por la invasión napoleónica, concentró sus gastadas fuerzas en tratar de contener el movimiento independentista en América del Sur. El reino de Guatemala, no ameritaba tal esfuerzo, ya que para esos días no era una colonia rentable, teniendo que ser sufragados los gastos de la administración española por la caja real de México.

Comentamos a continuación los hechos que ocurrieron en Nicaragua en los años de la Independencia:
1. Los llamados movimientos precursores de León en 1811, y Granada en 1812.

A estos movimientos se les ha querido presentar como movimientos insurrecciónales precursores de la Independencia, y los historiadores granadinos han conmovido nuestros sentimientos patrióticos con “las muchas penas, dolores y sufrimientos de las distinguidas familias de la ciudad de Granada”, por las penas impuestas por el Gobierno español a los ilustres caudillos de la rebelión. Como bien afirma el historiador José Dolores Gámez, estos movimientos no eran más que “pleitos de familia, altercados de comadres, insubordinación en fin de colonos contra el decurión, más no grito de Independencia ni de menosprecio siquiera a la Majestad Real”.

Estos movimientos pretendían únicamente la rebaja de los impuestos que pagaban los criollos y la sustitución de los funcionarios españoles por los criollos principales (cuestión de curules). Así vemos cómo los criollos granadinos, que se rindieron sin combatir, firmaron un convenio en el que se estipulaba que el vecindario de Granada reconocía la autoridad real española, haciéndose constar QUE SE TENÍA COMO HECHO INDUDABLE, que el ayuntamiento no había faltado a esta obediencia. Igualmente los leones, en las Actas de las juntas rebeldes acordaban: “Reconocer la debida subordinación, obediencia y honor a nuestro amantísimo Rey el Señor Don Fernando Séptimo y demás potestades superiores”.

2. La Declaración de la Independencia en Ciudad Guatemala el 15 de septiembre de 1821.

Fueron los acontecimientos de México los que desencadenaron los sucesos en Guatemala: una vez declarada la Independencia del Virreinato de Nueva España, de acuerdo al Plan de Iguala antes mencionado, la noticia se extendió al sur de México, y entonces Chiapas y Tuxtla (partes de la Capitanía General de Guatemala) deciden unirse a México adoptando dicho Plan de Iguala (ofrecer el trono del imperio mexicano a un miembro de la casa real española).

Al tenerse la noticia en Ciudad Guatemala, el 14 de septiembre de 1821, de lo acontecido en México y de la anexión e Chiapas, el Capitán General del reino de Guatemala, Brigadier Don Gabino Gainza, cita a las principales autoridades españolas a una reunión que se celebraría el día siguiente 15 de septiembre en el Salón del Palacio de los Capitanes, a la cual asistieron los miembros de la Audiencia de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento, lo mismo que las autoridades religiosas y militares. En síntesis, las máximas autoridades españolas y los criollos principales, quienes fieles a sus intereses y sabedores de la imposibilidad de continuar ligados a España, al haberse independizado México, deciden declarar la “Independencia”, para manipularla en función de sus intereses y evitar la posibilidad de que los sectores medios, al conocer los acontecimientos de México se desbordaran en una verdadera Independencia conducida por los sectores liberales. En esta misma reunión donde se declaró nuestra “Independencia”, deciden quedarse en el gobierno las mismas autoridades españolas con Gabino Gainza a la cabeza, y tomar medidas de control militar para evitar manifestaciones anárquicas de parte de los sectores populares. El Acta de nuestra Independencia, fue pues producto del primer pacto “kupia kumi” de nuestra Historia, entre las autoridades españolas y los criollos principales.

3. Actas y actitudes en Nicaragua al conocerse la noticia de la declaración de la Independencia en Guatemala.

La noticia y la copia del Acta de Independencia llegó a León hasta el 22 de septiembre, siendo discutida por las mismas autoridades españolas, quienes desconocedoras del fondo de las maniobras llevadas a cabo en Ciudad Guatemala, y fieles a los intereses de la Monarquía española, redactan la famosa “Acta de los Nublados”, donde León se declara independiente de Guatemala y del gobierno español, hasta tanto que se aclaren los nublados del día. Como bien afirma Chester Zelaya, esta frase en ese momento significó “hasta tanto Fernando VII envíe fuerzas para sofocar estos movimientos independentistas”.

Esta actitud de las autoridades leonesas se debió además a conflictos regionales de poder entre León y Guatemala, y sobretodo a la falta de elementos de juicio sobre los acontecimientos de Ciudad Guatemala. Prueba de esto es que fueron las mismas autoridades leonesas que al convencerse de la imposibilidad de continuar ligados a España, y al conocer los alcances del Plan de Iguala y el Tratado de Córdoba, deciden inmediatamente unirse al Imperio Mexicano, con lo cual además de garantizar sus intereses y privilegios, conciliaban en la forma más adecuada para la coyuntura, los intereses monárquicos y los de los criollos principales.

En Granada los acontecimientos se desarrollaron en forma aparentemente diferente, al jurarse el 3 de octubre de 1821 el Acta de Independencia con arreglo a la proclamación de Guatemala del 15 de septiembre. Esto se debió en parte a los conflictos de intereses entre leones y granadinos. Sin embargo, al poco tiempo, tanto León como Granada se deciden por la anexión al Imperio Mexicano, cuyo trono había sido ofrecido a un miembro de la Casa Real de España.

En lugar de Independencia lo que realmente ocurrió en Centroamérica en 1821 fue el abandono por parte de España, por falta de interés y por el desgaste de sus fuerzas en sus colonias más importantes, de las lejanas y pobres provincias de la Capitanía General de Guatemala.

*Ingeniero industrial.

medalmendieta@yahoo.com