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Es un verdadero acierto pedagógico y humanístico esto de prevenir la violencia antes que explote y trasciendan sus efectos colaterales en una sociedad como la nuestra que ha sido pasto de la violencia por todo orden de causas.

A estas alturas se considera que la violencia debe abordarse con un enfoque multicausal por que esta no solo proviene de la extrema pobreza o de la frustración de los individuos sino también de los traumas físicos y psicológicos de la niñez, de los abusos sexuales infantiles y de la falta de educación y nutrición adecuada entre otras.

Pero también se piensa que es desde las edades muy tempranas los niños y niñas deben iniciarse una educación socio afectiva y de paz para prevenir las violencias en el futuro.

Si educamos a los niños y niñas en la prevención de la violencia con los múltiples métodos experimentados y exitosos que hay en estos momentos a disposición en entidades de educación, institutos de investigación pedagógicos, fundaciones y universidades de algunos países tendremos logros insospechados en la educación de niños y jóvenes que pueden evitar la violencia en sus vidas.

Lo fundamental es comprender que la violencia no es una fatalidad sino que se aprende en los diversos contextos: familia, comunidad, sociedad, los grupos .Hoy en las escuelas de nuestro medio aparece el fenómeno de la violencia ligado a adicciones y ejemplos aprendidos en el barrio, la familia o la comunidad. Es más algunos medios de comunicación contribuyen de una forma terrible a reproducir la violencia en imágenes que consumen nuestra niñez y nuestra juventud sin discriminación ni un criterio que les ayude a interpelar al medio ni derecho a una crítica consecuente de tales hechos que ven a diario.

De tal manera que si se invierte en actividades que entretienen a los jóvenes, por ejemplo, puede invertirse en educación porque educación y trabajo son determinantes en la superación de la violencia pero sobre todo en prevenirla. De ahí que los distintos actores e instancias gubernamentales deben integrar en su misión y acciones la cultura de paz y la prevención de la violencia como las bases de una nueva educación para la ciudadanía. No es posible que las autoridades educativas queden impasibles y absortas en otras cuestiones mientras se derrama la sangre de jóvenes, niños y mujeres en los barrios y las comunidades de nuestro país.

Alguien tiene que hacer algo para evitar la violencia y en esto sí creo y pienso que la educación, juega un papel estratégico para el desarrollo de la paz en la dimensión personal, social, comunitaria y ambiental.

Se ha dicho que el desarrollo de la paz está ligado a la vida cotidiana, al respeto de la dignidad humana, a la vida, la libertad y la seguridad, a la convivencia y la justicia, y más todavía, con la preservación de lo humano y lo social. Quizás no es fácil decir lo que sea paz, pero se siente y se vive cuando en nuestros contextos no hay riña ni sangre en las calles, cuando a las personas no les falta pan en sus mesas o bien cuando hay comprensión, comunicación libre y solidaridad entre nosotros.

Por esto sostengo que la educación no se consuma en tareas inmediatas o compromisos y metas de última hora sino que es un proceso complejo e integrador que asegura a las generaciones futuras conocimientos, capacidades, principios y valores para sus vidas y el desarrollo armónico de sus personas con miras a la paz.

Educar para prevenir la violencia es nuestro deber pero requiere de muchas condiciones, escalas y sistemas escolares y de los espacios extraescolares tal como se está realizando en los países del C-4; Guatemala, El Salvador, Honduras con el programa PREVENIR que auspicia el Ministerio de Cooperación y Desarrollo de Alemania. Este programa necesita en primer lugar que se abra en Nicaragua en un breve término y que se articulen todas las instancias respectivas como Ministerio de Educación, Escuelas, Universidades, Municipios y ONGS para aplicarse en nuestro país azotado y humillado por la violencia que al parecer se incrementa sin que los niños, niñas y jóvenes tengan este tipo de educación para sus vidas plenas.

 

* Profesor