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“Fui llamado por mi nombre” se resalta como derecho conquistado en la antigüedad en el Código de Hammurabi, medio para alcanzar la identidad a través de las sublevaciones de esclavos que carecían de un nombre que les hiciera sujeto de derechos y obligaciones.

Otro antecedente histórico es el de Moisés y la liberación del pueblo hebreo del yugo faraónico, que con una lucha desigual pudo obtener la anhelada libertad sellada en la alianza del orden natural, simbolizado en la apertura del mar rojo al liderazgo legítimo y cerrado a los liderazgos artificiales.

Ciro y la liberación de los persas oprimidos por los Medos o la moralidad de Teseo que unió los corazones dispersos de los atenienses vencidos, sin orden, sin guía, despojados de razón de vida y manipulados en todas direcciones.

Estas fueron las primeras bases donde se asentaron los Derechos Individuales (DI) y donde florecieron civilizaciones, oponiendo a la guerra el acuerdo, porque el hombre más que un animal político es un ser de consenso.

Sin embargo, valorando la característica dinámica de los DI en el tiempo y la aplicación de su cumplimiento, éstos evolucionan o retroceden, ya que surgen como necesidades históricas que frenan la crueldad en algunos hombres.

El pueblo inglés, por ejemplo, ante los abusos desmedidos de la Monarquía, conquistó a través de presiones sociales la constitución de la Carta Magna promulgada en el año 1215, documento medieval de mayor significado en la evolución de los DI que influenció en las Constituciones de los Estados Modernos.

No obstante, en las conquistas posteriores que hiciera Inglaterra sobre sus colonias se violentaron sobre suelo Norteamericano los derechos antes promulgados, difundiéndose a través de mensajes cifrados las Cartas de Catón que inspiraron la colaboración de todo un pueblo que logró su independencia y la fundación de una nación basada en los tres pilares fundamentales de los DI: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Con esta restitución de derechos el asunto no quedó zanjado; la historia del siglo XX trajo consigo los horrores de la Alemania Nazi y sus campos de concentración, las ejecuciones en la Rusia soviética, el Apartheid en África, la discriminación racial en Norteamérica y las dictaduras latinoamericanas impuestas por el imperialismo durante la guerra fría.

Todas apañadas con el slogan depravado del nacionalismo, justicia social y “el bien común por encima de los derechos individuales”, utilizando campañas propagandísticas para la destrucción de la personalidad. El “bien común” de pocos (los dominantes) sobre el “mal común” de la mayoría (los esclavos). Estos últimos, instrumentos ciegos de su propia destrucción, arrodillados ante la promesa de un “mañana mejor”.

En Nicaragua, las elecciones transcurrieron con una pasividad peligrosa y abundante en anomalías y violaciones de derechos humanos; el retroceso de los Derechos Civiles y Políticos quedó evidenciado, violándose el principio de elecciones libres y transparentes, el derecho a elegir y ser electo, la discriminación en la cedulación, el dedazo en ambos bandos, etc. En efecto, se violentaron los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Segregación económica, social y cultural por el simple hecho de no coincidir con un sistema dictatorial, enfrentado a profundas contradicciones internas entre cónyuges/socios que buscan la alternabilidad en el poder a cualquier costo. Este círculo inmoral girará en torno a la parentela dinástica si le seguimos dando cuerda con nuestra apatía, el conformismo verdugo/víctima, la inmovilización por el miedo; mientras las instituciones democráticas no se pongan a la cabeza de una vanguardia opositora.

Nuestro camino inicia liberándonos del duelo, rompiendo con los agentes políticos tradicionales que apuestan a la derrota ganando pírricas victorias, haciendo un trato con la memoria histórica que nos indica que nuestra salida es apartarnos de caudillos.

Sólo unidos en auténticos liderazgos podremos librarnos de la opresión silenciosa del oficialismo y reunir los corazones dispersos de los nicaragüenses que se encuentran sin orden, sin guía, despojados de razón de vida y manipulados en todas direcciones.

 

* Escritor y abogado.

irvincordero@gmail.com