•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El resultado de las elecciones en Estados Unidos no solo reveló cambios demográficos y políticos; también reveló cambios y tendencias sociales y morales, malas o buenas según la percepción de cada quien, pero indican hacia donde camina la sociedad norteamericana.

En los Estados de Colorado y Washington los electores decidieron que el uso de la marihuana ya no sea prohibido a partir de enero de 2013. Dentro de la sociedad norteamericana se ha venido levantando un clamor casi generalizado, visible en la Internet y en el resto de medios de comunicación, a favor de la legalización de esta droga. El argumento es que al legalizar la marihuana, los narcotraficantes ya no tendrían muchas ganancias.

Pero visto desde otra perspectiva, la legalización de la marihuana en los Estados mencionados puede ser la primera evidencia clara de que el gobierno de Estados Unidos está perdiendo la guerra contra el narcotráfico, porque un gran mercado consumidor así lo está determinando.

La legalización de la marihuana puede hacer entrar en conflicto a las autoridades de ambos Estados con las autoridades federales, porque el uso de esta droga sigue prohibido por las leyes federales, y los efectos legales se verán en el futuro inmediato.

Por otro lado, en los Estados de Maine y Maryland los electores votaron mayoritariamente a favor del matrimonio homosexual. Previamente los líderes del movimiento homosexual habían perdido la batalla por la legalización del matrimonio del mismo sexo en esos Estados. Pero ahora ya son nueve Estados de la Unión Americana donde el matrimonio homosexual ya está legalizado y de seguro el movimiento gay, como dicen los fanáticos sandinistas, “va por más victorias.”

Estas victorias de los consumidores de marihuana y del movimiento homosexual parecen indicar que las posiciones anti-aborto, anti-gay y anti-droga, ya no son mantenidas por la mayoría de la sociedad norteamericana.

La sociedad norteamericana es ahora más compleja, más diversa y más llena de contradicciones. Las nuevas generaciones están derribando barreras morales, adoptando creencias, hábitos y estilos de vida que hace apenas veinte años eran inconcebibles. Pero los cambios y tendencias no se dan sino hay un medio, un espacio y un promotor para canalizarlos.

El reelecto presidente Barack Obama, con sus posiciones ampliamente liberales, ha ganado popularidad abriendo los espacios políticos necesarios para promover y empujar reformas radicales ante las cuales el sector conservador de la sociedad, que ahora es una minoría, se rasga las vestiduras, dejando ver una incisión en la sociedad.

La percepción y la opinión de unos puede alegar que no hay nada errado con estos cambios y tendencias, porque reflejan la grandeza del sistema político-social de Estados Unidos: permitir la libertad de escogencia entre sus ciudadanos. La percepción y la opinión de otros puede ser que estas tendencias reflejan la decadencia moral de la sociedad moderna. Sin embargo, sea que unos estén a favor y otros en contra, lo cierto es que estos cambios y tendencias dividen profundamente a la sociedad, lo cual se hizo visible en las elecciones.

La victima mortalmente herida en estas pasadas elecciones fue sin duda el Partido Republicano, cuyos líderes y su electorado de la vieja guardia han mantenido posiciones moralmente conservadoras que ahora parecen estar quedando fuera de lugar en la sociedad norteamericana.

Aunque estos cambios y tendencias ahora son más visibles, no se pueden predecir claramente los efectos y consecuencias sociales que están por delante. Pero estos cambios y tendencias marchan apresuradamente y al parecer ya no encuentran mucha resistencia. Acaso Dios siga bendiciendo a América (“God bless America”), como dice un himno popular de los norteamericanos.

 

* Periodista.

 

Kansas, U.S.A. Noviembre 11/2012.