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Nicaragua este año cumple dos décadas de experiencia en el campo del Eduentretenimiento (E-E), principalmente en televisión y radio. Se trata de una de las estrategias con más lecciones aprendidas en el campo de la comunicación para el cambio social. Durante el presente período, las claves de estas telenovelas de carácter social han sido las narrativas y los personajes sencillos que mediante un discurso emotivo logran dramatizar en la pantalla historias de vidas cotidianas, haciendo aportes en el cambio de esquema, concepción, visión y prácticas machistas relacionadas a violencia, homofobia, alcoholismo, VIH y SIDA.

Martine Bouman, define el E-E como el proceso de diseñar e implementar una forma mediada de comunicación con el potencial de entretener y educar a las personas, con el objetivo de mejorar y facilitar las diferentes etapas del cambio pro-social del comportamiento. El Eduentretenimiento es la combinación de educación y dramas radiales y televisivos, géneros musicales, teatros y talk shows. Apuesta a promover cambios sociales sostenibles en el corto, mediano y largo plazo, por medio de mensajes sociales, movilización social y generación de conciencia. Tiene como fin y medio empoderar a las audiencias para que enfrenten y combaten diversas temáticas que son invisibilizadas en la agenda pública.

A nivel internacional las experiencias de E-E con más impacto han sido a través de los medios masivos. La primera radionovela de E-E fue Los Archer, serie de radio producida por BBC radio y el Ministerio de Agricultura (Japhet, 1999). Luego con el desarrollo de la televisión; la Universidad John Hopkins en Estados Unidos fue la pionera en E-E con énfasis en temas de salud; en Sudáfrica el Instituto de Comunicación para la Salud y Desarrollo Soul City; y México en los años sesenta se constituyó en uno de los primeros países en E-E.

Televisa, bajo la creación de Miguel Sabido produjo siete telenovelas con mensajes sociales (Eduentretenimiento en la comunicación para el VIH/SIDA. Más allá del mercadeo hacia el empoderamiento educación: 2004).

En Nicaragua las organizaciones que más aportes han realizado en la producción de Eduentretenimiento han sido el Centro Dos Generaciones y Puntos de Encuentro. La primera organización debutó con Tita Ternura (1992), género de ficción transmitida en Canal 4, y luego en 2002 retransmitió esta misma serie en medios locales. Tita Ternura colocó temáticas relacionadas con salud, medio ambiente, embarazos a temprana edad, acceso a la educación, trabajo infantil, abuso sexual, agresión familiar. 20 años después de Tita Ternura, Dos Generaciones se encuentra realizando un nuevo proyecto de E-E. Se trata de un reality show de talento artístico que muy pronto estará en Canal 14, abordando temas relacionados con salud sexual y reproductiva. 

Puntos de Encuentro, luego de un largo proceso de aprendizaje en la formulación de campañas, amplió su estrategia de comunicación incursionando en EE, saliendo en 2001 el primer episodio de Sexto Sentido (De la revolución sandinista a las telenovelas: el caso de Puntos de encuentro en Nicaragua, 2004) transmitido en Canal 2 -y en radio-, y  luego Contra Corriente (2011). Ambas series dirigidas a adolescentes, jóvenes y mujeres, lograron colocar varios temas controversiales considerados tabú. Sexto Sentido superó estigmas y prejuicios por la forma en que dramatizó la homofobia, abuso sexual, pastilla anticonceptiva y aborto (Medios que mueven: Entretenimiento Educativo para el Cambio Social, 2011).

Tita Ternura, Sexto Sentido y Contra Corriente, aunque seguramente no son las únicas experiencias, ni organizaciones que han ensayado estrategias de E-E, sin embargo, estas telenovelas sociales, merecen un reconocimiento público porque en los últimos veinte años han demostrado que con iniciativa y creatividad, desde la comunicación se puede contribuir al empoderamiento y desarrollo social y humano, apostando a la construcción de una sociedad libre de violencia, trabajo infantil, VIH/SIDA, y equidad de género.

Ojalá estos productos de E-E no sean los primeros ni los últimos, sino el punto de partida para que también otros actores sociales, entidades públicas y grandes corporaciones, a partir de estrategias de mercadeo social o programas de responsabilidad social, contribuyan a reducir las altas tasas de violencia, desigualdad de género y cultura machista. Los medios de comunicación también pueden retomar este tipo de experiencias elevando el contenido educativo de su programación, con mensajes que aporten a erradicar estigmas, prejuicios y una cultura de violencia.

* Comunicólogo